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El sistema educativo y la manía de la sociedad por querer que todos los niños sean iguales

(Możesz znaleźć ten post po polsku tutaj).

Esta semana he publicado esta viñeta en el facebook, la he visto en una página polaca del facebook: “Ocenianie zabija potencjał”. Me ha encantado, me parece una perfecta ilustración de lo que es el sistema educativo de hoy.

[Traducción: – Para ser justos, todo el mundo tiene que hacer el mismo examen: por favor, trepen el árbol. NUESTRO SISTEMA EDUCATIVO. “Todo el mundo es un genio. Pero si juzgas a un pez por su habilidad para trepar un árbol, vivirá toda su vida creyendo que es estúpido”. Albert Einstein”]

Además, me ha recordado unos fragmentos del libro de Carlos González, Creciendo juntos, que me leí hace unos meses con mucho interés y que me ha gustado mucho (y por lo tanto lo recomiendo). La verdad es que lo que en él pone me llamó tanto la atención que ni siquiera me voy a molestar en parafrasear, sino que lo copio directamente (hoy poco mío hay en esta entrada):

“Quedan pocos cazadores prehistóricos, pero todavía nuestra sociedad permite a los adultos una amplia variedad de formas de vida. Unos, tal vez la mayoría, se pasan la vida sentados tras una mesa de despacho, pero otros se dedican al deporte o a la música, vigilan bosques, apagan incendios, patrullan o barren calles… Hay gente que se sienta todos los días durante cuarenta años en la misma silla y gente que coge el avión todas las semanas, hay quien pasa el día sin hablar con nadie y quien está todo el rato de cara al público en un mostrador. A todos los respetamos, cada cual tiene derecho a vivir su vida; a muchos que viven de forma poco convencional incluso los admiramos.

El que sale por la tele cazando serpientes y cocodrilos se moriría de aburrimiento si tuviera que trabajar cada día en un despacho. Y la funcionaria del registro civil se moriría de miedo si la enviasen a la selva de Malasia a cazar serpientes. Pero ambos fueron a la misma escuela, se sentaron juntos en el mismo pupitre, tuvieron que abrir el libro por la misma página para leer el mismo párrafo, hacer las mismas cuatro divisiones para el miércoles, responder a las mismas preguntas en los mismos exámenes… Siempre he pensado que los cazadores de cocodrilos lo debieron de pasar muy mal en la escuela. Si aceptamos que los adultos podemos vivir, trabajar o divertirnos de formas muy diferentes, ¿por qué creemos que todos los niños deben aprender del mismo modo y adaptarse al mismo tipo de escuela?

(…)

Nuestra sociedad exige cada vez una mayor uniformidad entre los niños, tolera peor a los que son distintos. Ahora, por ejemplo, la educación básica obligatoria dura hasta los dieciséis años. En mis tiempos era hasta los catorce. Y un siglo atrás, entrar de aprendiz en un taller a los diez o doce años se consideraba algo normal y honorable. Había opciones para los que no se adaptaban al entorno escolar, para los que ‘no servían para estudiar’. Hoy en día, solo hay una alternativa al éxito: el fracaso escolar.

(…)

Pienso que esta tendencia de la sociedad de imponer la uniformidad a cualquier precio es especialmente fuerte, de unas décadas a esta parte, en la crianza y educación de los niños. Los padres consultan al pediatra cualquier posible desviación, siempre preguntando: ‘¿Es normal?’. Si en tiempos de Jesucristo los mudos hablaban y los paralíticos caminaban, ahora queremos que hablen los silenciosos y callen los habladores, que ‘se abran’ los tímidos y se tranquilicen los movidos. El que siempre juega con el mismo amigo debería relacionarse con más gente, el que juega con cualquiera debería establecer lazos más fuertes. El que todo lo presta debería ser más cuidadoso con sus cosas, el que todo lo guarda debería aprender a compartir. Queremos que el dormilón se despierte, que el insomne se duerma, que el que grita hable más bajo y el que no grita sea más asertivo. Unos deberían estudiar más, otros deberían jugar más, unos deberían hacer más ejercicio y otros leer más libros. Queremos que todos los niños sean iguales, rigurosamente iguales, y tenemos libros y psicólogos para el que se aparta de ‘lo normal’ “.

La verdad es que creo que no tengo que añadir mucho… De hecho yo creo que no tengo que añadir nada. Tanto la viñeta, más resumida, como el texto que he copiado de Carlos González, me parece que explican de una forma muy clara y sencilla un problema que existe hoy en la sociedad. Es algo en lo que yo personalmente no había pensado nunca demasiado, pero leerlo en este libro y esta semana otra vez encontrármelo en esa viñeta, me ha hecho pensar mucho, reflexionar mucho sobre esto. Os lo dejo aquí, por si queréis reflexionar también un poquito o, al menos, ser conscientes de él y ser comprensivos con vuestros hijos, si resultan ser “futuros cazadores de cocodrilos” 😉

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2 comentarios sobre “El sistema educativo y la manía de la sociedad por querer que todos los niños sean iguales

  1. ¡Hola, Paula!
    Pues sí, tienes mucha razón, y en este caso Carlos González también. Yo desde que volví el año pasado a España, a la secundaria, me he acercado más a esa postura. Y precisamente lo hemos hablado muchas veces los profesores: la educación obligatoria hasta los 16 tal y como está planteada es un fracaso (el pez se muere al intentar subir el árbol, el elefante se desanima, el pingüino enloquece… y al mono, al ver que sus compañeros no son capaces, le da pereza o no lo hace por compañerismo 😉 ). Tengo alumnos con 13 años que sé que no van a aprender mucho ya de lengua, sociales, matemáticas… porque no quieren, no les interesa, les aburre y estarían mucho mejor invirtiendo esas horas en aprender otras cosas que realmente vayan a servirles en la vida. Pueden repetir curso, repetir contenidos, incluso aprobar algún examen, pero no creo que vayan a aprender lo que dicen los currículos de las asignaturas. En fin, la voz de los profesores debería estar más presente en las decisiones políticas. Pero es lo de siempre…
    ¡Un abrazo!

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  2. ¿Conoces el método Montessori? Lo he descubierto esta semana y me parece que va un poco por ese tipo de educación. Desgraciadamente, es un tipo de educación que parece difícil de alcanzar en las escuelas públicas, al menos a corto plazo, pero desde luego, cuanta más gente sea consciente, especialmente en el ámbito de la educación, más posibilidades habrá de que poco a poco vaya surgiendo un cambio. Me alegra escuchar que tanto tú como tus compañeros habláis de este tema. ¡Un abrazo y gracias por comentar!

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