Maternidad·Niños

Los progresos de Antek y lo alucinada que se queda cada día su mami primeriza :)

(Ten post po polsku tutaj).

Como madre primeriza y, al mismo tiempo, persona que nunca había mostrado un interés especial por  el mundo bebé y, por lo tanto, por las edades (meses) a los que empiezan a poder hacer una cosa o la otra, he de decir que alucino con los progresos de Antek. Si ya aluciné la primera vez que lo vi seguir con la mirada unos animalitos que tenía colgados encima en el carro, ahora alucino cuando de repente empieza a ordenar las botellas de agua (!)

Ya comenté en otro post que yo no tengo interés ninguno en que Antek haga las cosas más rápido que otros niños. Nunca tuve prisa para que empezara a gatear, ni a andar, ni a dar palmitas (que creo que también empezó “tarde”), ni a hablar… Vamos, que soy paciente y espero a que a él le entren ganas de hacer las cosas. Es decir, que no escribo esta entrada para que otras madres se pongan a calcular si sus hijos hicieron estas cosas antes o después que Antek, creo que no tiene ninguna importancia eso. Es más para compartir el asombro y la emoción con los que observamos esos progresos, se produzcan cuando se produzcan 🙂

– ATENCIÓN: si vas a ser algún día madre primeriza o eres madre primeriza de un bebé más pequeño, a lo mejor prefieres no seguir leyendo, porque esta es una entrada “spoiler” (!!!)-

Primer mes de vida
Sí, yo ya durante el primer mes (y los primeros días) alucinaba con Antek. Me impresionaba ver sus gestitos “de persona mayor” siento tan pequeñito. Con estos gestitos me refiero a bostezar, estirarse (¡me encantaba verlo estirarse cuando se despertaba!), sonreír en sueños (cuando aun no sabía sonreír despierto), o seguir con la mirada los muñequitos que le poníamos (no siempre, para no marearlo tampoco, que yo creo que a veces les gusta mirar al techo o a la nada, yo no soy de tenerle cosas de colores constantemente a la vista y menos de tan pequeñitos).

2 y 3 meses
Aquí alucinamos cuando ya pasó de solo observar a interactuar: concretamente a darle con las manos a los mismos muñequitos que antes solo miraba. ¡No parábamos de grabarle vídeos! También nos hizo mucha gracia cuando empezó a meterse el puño en la boca, a veces nos parecía que se lo iba a meter entero (¿o se lo llegó a meter? Ya no me acuerdo…) ¡Y cuando empieza a sonreir de manera consciente! En cuanto a los muñecos, también a finales de esta etapa empezó a agarrar cosas , ya no solo golpearlas.

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4-6 meses
Las primeras risas (¡ya no solo sonrisas!) y lo mejor de todo, el motivo de sus risas… ¡pegarle a mami! (bueno, eso y todo el teatro que yo hacía como si me hubiese dado un golpe mortal). En esta etapa también se da la vuelta por primera vez, de estar boca abajo a ponerse boca arriba. ¿Quién se queda con cara de más alucine: él o nosotros? Aquí también empieza a pasar las páginas de sus cuentos de páginas duras (yo le ayudaba un poquito separándoselas, y él las pasaba todo feliz y orgulloso). ¿Y el día que descubre sus pies? Es genial, verlo todo flipando mirándose los pies, tocándolos, como si se preguntara “¿pero esto es mío?”


6-9 meses
Cuando empieza a gatear: primero arrastrándose hacia atrás (lo cual podía llegar a ser frustrante, aunque era muy práctico cuando estaba en la cama, porque como mucho se “caía” de pie), luego arrastrándose hacia delante y por fin el gateo normal (que en nuestro caso -no sé si es lo normal, quizá sí- vino acompañado de aprender a levantarse, con su consiguiente obsesión por levantarse y sentarse a cada paso: ¡sentadillas!)

9-12 meses
También son geniales los momentos comida (si tienes tiempo y paciencia para dejar que coma solo), especialmente cuando aprende a hacer la pinza (coger con dos dedos) y lo ves todo emocionado comiendo la pasta de la sopa de estrellas o los guisantes uno a uno (!) Y la emoción de la primera vez que me dio algo, cuando me lo ofreció, le tendí la mano y me lo puso suavemente, ¡y yo alucinando! Ver como empieza a dar sus primeros pasos, poquito a poco, cada día un pasito más, es también muy emocionante; además, mientras anda, ves también la emoción en su cara, que se ve que le encanta (igual que gatear).
En esta época también empieza a decir más palabras que “mama” y “tata”, e intenta repetir lo que oye. Por ejemplo, descubrí que cuando decía “baba” probablemente quería decir “avoa” y un día por casualidad descubrí también que “Ata” significaba “Antek” 🙂 Él lo decía bastante, pero pensábamos que eran solo sílabas, igual que a veces podía decir “tatatatatata”. Pero un día yo le dije “Aaantek” y él repitió “Aaata”, me quedé un rato en silencio pensando si era lo que yo creía, y lo repetí “Aaantek” y él “Aaata”, y así un par de veces más. Resulta que “ya sabía decir su nombre” y nosotros sin enterarnos 🙂
Por último, algo que me dejó alucinadita total, fue cuando un día que estaba aquí la abuela le dije que le enseñara el cuento “¿De quién es esta cola?”, y fue a donde estaban sus cuentos y cogió ese mismo y se lo enseñó a la abuela. Aquí ya empecé a alucinar en colores, porque no sabía que era capaz de entender tanto (!)


12 meses-…
Esta es la etapa en la que está ahora y por supuesto me alucina cada día más, especialmente después de lo que pasó con el cuento. Aquí empecé a darme cuenta de que entendía ya más de lo que yo creía y empecé a hablar con él siendo más consciente de ello y preguntándole por cosas y diciendo sus nombres en alto para que fuera asociándolos. Así aprendió qué era la pelota, y su muñeco al que decidí llamar Manolo, de modo que cuando le preguntaba dónde estaban iba a buscarlos (lo mismo con los cuentos, de los que reconoce especialmente dos, por ser los que más leemos).
Aquí también empezó a hacer el gesto de “mecachis” (golpear algo en señal de disgusto) y “no hay” o “se acabó” (haciendo un gesto como de “no entiendo a dónde se ha ido o qué ha pasado”; es decir, como si se encogiera de hombros, poniendo las palmas hacia arriba). Se nota que esta es una época en la que le gusta hacer gestos, especialmente con las manos, porque también aprendió a chocarla, que le encanta. Otra cosa curiosa es que con todos los gestos de las manos suele acompañar la cara correspondiente (el “chócala” con una sonrisa, el “se acabó” con cara de “¿dónde está?”, el “mecachis” con cara de… de “mecachis”, vaya).
Otra cosa que me impresionó en esta etapa fue cuando empezó a comer con la cuchara solo. No, no, todavía no es capaz de coger él la comida del plato, se la cojo yo, pero el mero hecho de llevarse la cuchara a la boca y comer lo que está en ella a mí me flipó y me encantó.
Lo de ordenar las botellas de agua que comentaba al principio de esta entrada también nos hizo mucha gracia. Estaba paseando por casa con Tata (papá) cuando de repente vio que en el cesto del carro habia botellas vacías y pensó, “¿pero esto qué hace aquí?” y empezó a colocarlas una por una en los estantes en los que colocamos las botellas de agua (llenas, pero esas pesan mucho para que las coja). Nos hizo mucha gracia su afán por ordenar lo que Mama había dejado fuera de su sitio 🙂


* Editado el 30 de mayo de 2016 (añadí las fotos).

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