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Todas somos buenas madres

No tengo muy claro a raíz de qué, pero ayer cuando volvía a casa después de pasear venía pensando en cómo las madres se critican las unas a las otras. Que si mira esa, que le da biberón en vez de teta; mira esa, que le da teta a ese niño ya tan grande; mira esa, que le da potitos comprados; mira esa, que le da porquerías a su hijo; mira esa, he oído que su hijo todavía duerme con ellos en cama; mira esa, siempre está cogiéndolo en brazos…

Este tipo de críticas suelen venir de otras madres, rara vez oyes a un hombre hacer ese tipo de comentarios, simplemente les da igual cómo otras madres crían a sus hijos. ¿Por qué las madres hacemos esto? ¿Por qué podemos entrar en tremendas discusiones sobre el tipo de educación o crianza que les damos a nuestros hijos? He estado pensando y, en un intento de ser positiva y no ver esto como algo que sale de la maldad de las personas y punto, y también a raíz de otros blogs en los que he leído entradas sobre este tema, he llegado a la conclusión de que muchas veces se hace no tanto por criticar el método de la otra sino por defender el propio. Las madres estamos llenas de dudas, especialmente las primerizas -aunque no solo-, y cuando ves que otra persona hace las cosas diferentes, a veces sientes esa necesidad de criticarlo para que quede claro que tú estás haciendo lo mejor, es como una forma de reafirmarse. No es que quieras decir que la otra lo está haciendo mal, sino que quieres convencerte a ti misma de que tú lo estás haciendo bien.

Esta es solo una entrada en defensa de las madres, porque malas madres no hay casi. Es evidente que hay casos de malas madres, esos casos extremos que implican violencia o abandono; pero son casos extremos y no es lo normal. Cualquier madre que toma las decisiones relacionadas con la educación y crianza de sus hijos en base al respeto y al amor que sienten por ellos son buenas madres. Toda madre que hace lo que hace porque cree que es lo mejor para su hijo es buena madre. Una madre que da el biberón desde el primer día es buena madre. Una madre que le da la teta a su hijo de cuatro años es buena madre. Es buena madre la que lleva a su hijo en un carro y la que lo lleva en un pañuelo o mochila. La que le da papillas industriales y la que le prepara comidas en casa. Toda madre que quiere a su hijo y basa sus decisiones en lo que considera que es lo mejor es buena madre.

Sí, puede ser que haya cosas que hagamos como madres que no sean lo mejor para nuestros hijos. Pero, seamos serios, ¿qué es lo mejor? Unos dirán que una cosa y otros que otra. Habrá cosas que ahora se “sepa” que son lo mejor, y que en unos años resulte que no lo eran (cuando yo era pequeña había que acostar a los bebés boca abajo, ahora se sabe que eso es malo). Realmente hay muchos casos en los que es imposible saber al 100% qué es lo mejor, por lo tanto lo mejor es hacer lo que nos dicta el instinto, lo que nosotras creemos que es lo mejor y/o aquello con lo que nos sentimos cómodas (a veces sabemos que no es lo mejor, pero no podemos más o no nos gusta o… y tampoco se trata de andar agotadas, o infelices, o…) Lo mejor es hacerlo con amor. Un niño no necesita una madre perfecta, un niño necesita una madre que lo quiere, que lo cuida y que es feliz. Porque cuando la madre es feliz, el niño es feliz, y ser felices es mucho más importante que ser perfectos.