Mi experiencia·Parto

Mi parto (sin detalles desagradables)

La verdad es que ya no estoy segura de recordar bien todos los detalles del parto, pero supongo que tampoco es necesario. Lo comento para quienes tengan curiosidad (quien no tenga, que no lo lea; a lo mejor piensas “¿quién va a tener curiosidad por saber cómo fue un parto?”, pues os sorprendería, ya me lo ha preguntado bastante gente y no por quedar bien, porque mientras lo contaba me hacían preguntas del tipo “¿y luego qué pasó?” super interesadas, jejeje) o para quienes tengan miedo (quienes piensan en pasar por uno algún día) y buscan ejemplos de partos que puedan más o menos tranquilizar (no fue ideal, pero tampoco traumático). Hay que decir que mi parto acabó en cesárea, por lo tanto la parte de empujar es una parte que no puedo compartir, y la parte de la cesárea ya la he compartido aquí.

Lo primero, decir que me preparé para el parto con un curso de autohipnosis. No se trata de hipnosis como la conocemos, sino de llegar a un estado de relajación donde esta haga un efecto como de anestesia (de hecho hay quienes hablan de “anestesia por autohipnosis”). Yo no llegué a un nivel de autohipnosis tan fuerte, pero creo que sí me ayudaron todos los ejercicios de relajación que hice durante semanas antes del parto en casa. Resulta curioso sobre todo porque nunca he sido una persona a la que le gusten este tipo de cosas, relajación con audios, meditación, ni siquiera el yoga… Pero cuando supe que estaba embarazada, siendo consciente de que soy una miedicas y que a veces por miedo puedo llegar a desmayarme, me pareció que tenía que hacer algo con ese miedo y ese algo iba a ser hacer lo imposible por controlarlo. Por esa razón, si bien no puedo decir que la autohipnosis me sirviera como anestesia, sí reconozco que me ayudó un montón con el control de los nervios. Durante todo el parto estuve super tranquila (al menos hasta que no empezaron las complicaciones).

Empecé a sentir las contracciones creo que sobre las 12 de la noche. Nos habían advertido que había “falsas contracciones”, como preparatorias o algo así (mis cursos para el parto eran en polaco y no estoy muy puesta en el vocabulario español para estas cosas), así que antes de tomar la decisión de ir al hospital, hice lo que nos habían aconsejado en el curso: llené la bañera de agua templada y me metí en ella unos 20-30 minutos. Las contracciones no solo no pararon, sino que tenía la impresión de que cada vez había menos tiempo entre una y otra, así que se lo dije a Tata y empezamos a prepararnos. Nos vestimos, cogimos las bolsas que teníamos para ir al hospital (ya preparadas) y Tata preparó unos pequeños “bocadillos” para tomar antes de ir al hospital (esto nos lo aconsejaron en el curso, que comiéramos aunque no tuviéramos hambre porque luego podíamos estar muchísimas horas sin comer). Como los dos estábamos convencidos de que a pesar de todo era una falsa alarma, íbamos bastante tranquilos, pensando que al llegar al hospital nos mandarían de vuelta a casa. De todos modos, íbamos con todo contando con que podía no ser una falsa alarma, visto que tras el baño las contracciones no habían parado (cuando es falsa alarma paran). 

Aquí tengo un pequeño vacío, hasta más o menos las 3:30 no salimos de casa. Supongo que en este tiempo simplemente nos preparamos con mucha calma y tranquilidad para ir al hospital, nos comimos los bocadillos y todo eso. En los cursos insistieron en que esto lo hiciéramos con calma (si no había ninguna señal de peligro que indicara que había que ir rápido) porque total en el hospital íbamos a esperar un montón.

(Por si alguien se preguntaba por qué recuerdo que salimos de casa sobre las 3:30, aquí tenéis la respuesta. Esta foto la hicimos justo antes de salir al hospital, como la última foto de Antek dentro de la barriga 🙂 Vosotros diréis si la relajación de la autohipnosis me funcionó o no: cero nervios y cero miedo).

Llegamos al hospital, me hicieron entrar sola a la consulta (no tengo muy claro por qué, ¿el hijo que iba a llegar no era de los dos?) y me dijeron que si no presentábamos la partida de matrimonio en la que ponía que el niño iba a tener nuestros dos apellidos, solo llevaría el mío (en Polonia la mujer al casarse adopta el apellido del marido, por esa razón presentar la partida de matrimonio no es necesaria, el niño va a tener el apellido de la mujer que es, en realidad, el del marido). Como yo no adopté el apellido de Tata y queríamos que Antek tuviese nuestros dos apellidos como en español… Tata tuvo que coger el coche y volver a casa. Pregunté si podía ir con él, porque la partida estaba de mi mano y no estaba segura de si podría encontrarla Tata. Me dijo que no, porque mi parto ya había empezado. Este fue el momento en el que el parto se hizo real y empezó teniendo que separarme de Tata mientras se iba en el coche a casa a buscar un documento que no teníamos muy claro si encontraría… Tata cogió el coche y a mí me mandaron a la sala de parto sola.

Continuará… (je je je)

 

(Para ver la segunda parte, haz clic aquí).

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2 comentarios sobre “Mi parto (sin detalles desagradables)

    1. Ya te digo, y para él también fue muy duro quedarse fuera, oyendo todo lo que pasaba por la puerta… A veces casi es peor imaginarlo que verlo… E incluso no tenían por qué dejarle ver, podían ponerlo de mi lado, donde no se veía nada, yo qué sé… Pero bueno, supongo que tendrán sus razones para impedir que entren los maridos… Aunque el mío lo pasó fatal esperando en el pasillo…

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