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En casa: jugamos con plastilina casera (DIY)

(Ten post po polsku tutaj).


Hace un par de meses leí este post de Tigriteando, con una receta para hacer plastilina casera. Ahora, buscando el enlace para poneros en este post, por si os interesaba la receta, me he encontrado con este otro, que es una segunda versión del mismo post con más fotos. Este segundo yo no lo he leído, pero le he echado un vistazo y la receta al menos parece igual. Yo no le eché el cremor tártaro, porque no lo tenía y no me apetecía comprarlo para hacer plastilina casera, y la verdad es que la plastilina ha quedado bien igual (antes de tomar esta decisión también es cierto que vi en los comentarios del post que alguien preguntaba si pasaba nada por no echárselo y la autora decía que no, podéis buscar esta información si queréis estar seguros al 100%). También se puede hacer de colores, pero yo quería hacerla en el momento y no tenía el colorante, así que la dejé “color natural”.

No os voy a mentir, hace dos meses, cuando la hice, tuve que guardarla para otra ocasión porque Antek se empeñaba en comerla y lloraba cuando yo no le dejaba. Al ser casera no es tóxica, pero las cantidades de sal que llevan me parecen excesivas y no me apetecía que mi hijo se metiera en la boca semejante cantidad de sal. Una cosa es que no sea tóxica y otra que no me importe que se la coma 😉

Ayer volví a darle una oportunidad a la misma plastilina, que la tenía en un taper. Cogí el taper con algo de miedo de encontrarme la plastilina llena de moho y con un olor asqueroso. Sin embargo, no fue así, ningún olor (ni bueni ni malo) y nada de moho. Estaba húmeda, eso sí, pero lo arreglé añadiendo harina y amasando hasta que tomó otra vez consistencia de plastilina.

Reconozco que mientras amasaba otra vez me dije a mí misma que como no volviese a funcionar y Antek quisiera comérsela otra vez y tuviera que volver a guardarla… iba a ir a la basura hasta que encontrara una para comprarle… No hizo falta, cuando por fin se la enseñé a Antek, aunque dijo “am am” (ñam ñam), no intentó comerla ni una sola vez. Estuvimos jugando muchísimo tiempo con ella (tanto que acabé aburriéndome yo antes que él, por supuesto, jeje). La tocamos, la aplastamos, la separamos, la cortamos (con sus cuchillos de Ikea), hicimos bolitas (las hacía yo, a veces yo sola, a veces usando una de sus manos), gusanos (también los hacía yo), le hice una pulsera, un caracol… De todos modos, no era necesario que yo hiciera nada, Antek estaba muy contento antes de que yo empezara a hacer nada con la plastilina: la aplastaba, la cambiaba de sitio, cogió un trozo de manzana que tenía para comer y lo puso encima, como si quisiera hacer un pastel, metió trozos de plastilina en el taper de la manzana… La verdad es que dio mucho juego, así que la puedo recomendar para días de lluvia o, simplemente, para días/momentos de estar en casa.


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