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Mi experiencia con la lactancia (2)

 

En este post empecé a hablar de mi experiencia con la lactancia. Como es un tema que da para mucho, preferí dividirlo para no hacer un post interminable que nadie se leería. Tal y como contaba en él, tras un parto por cesárea, en menos de dos días ya estaba alimentando a Antek exclusivamente con lactancia materna.

Lo último que comentaba en la otra entrada fue cómo me pasé el sábado sacando con el sacaleches lo que podía, hasta que por fin Antek decidió engancharse el sábado por la noche / domingo de madrugada. Exceptuando una matrona, todas me ayudaron mucho con este tema, si las llamaba me ayudaban a ponerlo en el pecho y no se iban hasta que no estaba mamando plácidamente. Recuerdo una de las tomas, el domingo, que no sé por qué la hice sentada en el borde de la cama, sin apoyar la espalda (después de una cesárea, recuerdo) y Antek justo decidió que esa toma iba a ser de casi una hora. Ahí aprendí la importancia de que la postura para dar el pecho sea cómoda no solo para el bebé, sino también para la madre. Recuerdo que fue horrible, la espalda me dolía a rabiar y llegó un momento en el que mientras le daba el pecho se me salían las lágrimas del dolor. Como encima era la primera vez que comía tanto, no me atrevía a moverme porque no quería que parase. Para las que aun no sois madres pero lo vais a ser algún día. Nunca deis el pecho en una postura que es incómoda, incluso si os parece cómoda para unos minutos, recordad que la toma puede durar muchísimo más. La espalda siempre debería estar apoyada. Para posturas rápidas y casuales ya tendréis los meses después, o ya cuando el bebé se mueve más solo y hace lo que quiere. Postura cómoda. Insisto. Muy importante. No hay razón para sufrir más de lo necesario (que no nos vamos a engañar, dar el pecho al principio ya tiene su dificultad y dolor, como para encima añadirle más…)

Otra cosa que yo no sabía antes de ser madre (hablo de ella y de otras cosas que tampoco sabía en este post) era que durante el primer mes (a veces también un poco más) los bebés pueden tirarse en el pecho una hora o más en cada toma. Si las tomas diarias son entre 8 y 12, pues podéis echarle cuentas… ¡Medio día con el bebé enganchado a la teta! Supongo que es una de las razones por las que no apetece salir tanto de casa, a no ser que tengas mucho estilo y seas capaz de ponerlo en un fular de modo que vaya mamando (conozco a madres que lo hacen, lo he visto). Yo no soy capaz y además el tipo de enganche del fular para que vaya mamando es en un solo hombro y eso para mi espalda no era bueno, de modo que para mí eso estaba totalmente descartado. Esto puede parecer un inconveniente, pero también hay que tener en cuenta que el primer mes de un bebé es duro por muchas otras cosas también, no solo por esto: noches sin dormir, los nervios/el estrés que conlleva un cambio tan grande en la familia, los nervios/el estrés de no siempre saber si se está haciendo lo correcto… Esto supone un agotamiento considerable. Si lo vemos así, el estar en casa durante un mes, tirada durante horas en un sofá dándole la teta a un bebé, creo que acaba siendo el menor de los males. De hecho, para mí el momento en que le daba la teta se acabó convirtiendo en un momento de relajación en el que poníamos una serie y la veíamos tranquilamente. Es un momento en que el bebé o mama o incluso duerme (Antek se quedaba dormido a los diez minutos o antes y el resto de la toma en realidad era él durmiendo plácidamente, usándome de chupete). Hay que ser positivo y hacer de algo que puede parecer pesado (más de la mitad del día dando la teta) en algo relajante (sentarse en el sillón y ver una serie mientras el bebé duerme plácidamente, cosa que en cuanto crezca dejará de ser posible, así que si vais a tener un bebé y os gustan las series, ved todos los capítulos que podáis antes de que nazca y durante el primer mes en las tomas, en breve se os acabará el tiempo de ver series). 

Alguien podría decir “si te usaba de chupete, ¿por qué no le dabas un chupete y que siguiera durmiendo con el chupete en la boca, en vez de con tu pecho?” Pues porque no se recomiendo darle el chupete antes del mes, puede acostumbrarse al agarre fácil de este y luego no coger bien el pecho. Es mejor esperar a que cumpla el mes, a que la lactancia materna esté ya totalmente controlada, entonces en el caso de desear dárselo se puede intentar. Antes se desaconseja (quizás también por otras razones, pero yo solo me acuerdo de esa). Además, cabe añadir que no es que me usara a mí de chupete, es el chupete el que usan “de pecho”. El pecho existe antes que el chupete, el chupete se inventó al ver que los bebés tenían una necesidad de succionar, para intentar satisfacerla. La necesidad no apareció con el chupete, la necesidad ya estaba ahí. Por lo tanto, deberíamos ser conscientes de que no nos usan de chupete, es normal que quieran succionar durante tanto tiempo. La teta es mucho más que alimento: es consuelo, es protección, es lo que les da tranquilidad en un mundo que es desconocido y, por lo tanto, algo aterrador (comparadlo al interior de un útero y ya me diréis…)


Aunque no me guste, debo mencionar otra cosa importante que tampoco es muy positiva durante el primer mes: el dolor de pezones. Los pezones son sensibles, creo que esto lo sabe todo el mundo. Que de repente unos labios los sujeten y se pongan a succionar es doloroso, especialmente el momento del agarre. A mí era el agarre lo que más me dolía, solía hacer un grito de Tarzán en el momento en que me lo agarraba, luego durante la hora o lo que durase la toma ya nada, quizás me dolía un poquito al principio si tenía grietas, pero pasaba. Para combatir el dolor y las grietas hay pezoneras, pero yo no las utilicé, así que no puedo hablar de este tema. Hay también una pomada que sí utilicé y creo que me ayudó. Otra cosa que aconsejan es usar el propio leche como “pomada” y andar con el pecho al aire, para que las grietas cicatricen, supongo. Con la pomada lo mismo, poner la pomada y andar con el pecho al aire. Esta es una razón más para no salir casi de casa durante el primer mes del bebé, jajaja. 

A lo mejor, tal y como lo estoy poniendo en esta entrada, parece que dar el pecho es una tortura y que no merece la pena pasar este trabajo. No estoy de acuerdo, en absoluto. Además del simple hecho de que es la forma natural de alimentar a los bebés de nuestra especie (mamíferos), está lleno de beneficios que no debería ser necesario mencionar, pero que si te interesa conocer, están al final de esta entrada, en las notas. Por otra parte, personalmente, me parece algo precioso, ver al niño mamar. No entiendo por qué hay gente que lo ve como algo feo o desagradable. La verdad es que no soy capaz de entenderlo. A mí me parece algo muy bonito y muy tierno. Nadie me convenció para darle el pecho a mi hijo, me pareció lo natural, lo normal, lo que debía hacer, y nada de lo que he contado en esta entrada ni en la anterior me hizo cambiar de opinión. Siempre tuve claro que quería darle el pecho, a pesar de que siempre he sido una persona a la que le ha dado miedo el dolor. Así que si eres una persona a la que le da miedo el dolor, no te preocupes, la maternidad nos cambia por completo. Yo desde que soy madre incluso he pedido que me empastaran muelas sin anestesia, lo cual para una persona que antes tenía tanto miedo al dolor como yo es todo un logro. 

También cabe mencionar que una vez el pezón se “acostumbra” a este nuevo “uso y disfrute”, el dolor desaparece por completo y las grietas igual. Además, a partir del mes, más o menos, la duración de las tomas va disminuyendo porque el bebé se va convirtiendo en un experto succionador. Sobre los tres meses llega ese momento en que la toma puede durar incluso cinco minutos. En este momento, más de una te dirá que tu leche no le llega, mira que rápido ha terminado, eso es porque no le gusta, dale algo más que se queda con hambre, y un largo etcétera. Yo lo escuché en numerosas ocasiones y tenía que decir seguido que no, que míralo, ¿está delgado? (Antek era un bebé gordete), pues come solo teta. Y tuve que hacer oídos sordos a millones de insistencias de que ese niño necesitaba complemento de leche de fórmula, que cómo lo tenía solo a pecho, que pobre qué hambre pasaba… De verdad, es muy cansino y, lo que es peor, si estás insegura y no estás informada y no sabes que esto es normal, cuando el bebé empieza a mamar de esta manera (en muy poco tiempo, además a veces seguido con lloros, o con patadas, etc. todo cosas que pueden hacerte pensar que a lo mejor tienen razón y no le gusta o no le llega o lo que sea), es posible que acabes cediendo y dejándote convencer, comprando leche de fórmula y dándole un sumplemento con el biberón. Debes saber que si haces esto estarás acabando con la lactancia materna y en breve te quedarás sin leche. El cuerpo de la mujer es sabio y produce tanta leche como el bebé necesita, si empiezas a darle fórmula el cuerpo entiende que el bebé necesita menos y cada vez producirá menos. Así que antes de darle fórmula asegúrate de que no te importa quedarte sin leche. Y si quieres darle el pecho, te aconsejo la lectura de Un regalo para toda la vida de Carlos González, libro que se lee de maravilla, escrito en un lenguaje sencillo que da gusto leer y con un montón de información super importante y super interesante sobre la lactancia materna. (Por supuesto, cuando el bebé cumplió los cuatro meses seguí oyendo mil y un comentarios del mismo estilo, de que debía darle una sopa, algo de comer, que cómo seguía solo a leche… Los bebés de fórmula a los 4 meses pueden empezar con los sólidos, pero los de pecho deberían seguir a solo pecho hasta los 6 meses. Esto es lo que aconsejan hoy en día todas las organizaciones y asociaciones de lactancia o de salud en general, como la OMS).

Personalmente, creo que lo más importante para que la lactancia materna tenga éxito es estar bien informada y ser realista. Por eso aconsejo para lo primero leer el libro de Carlos González y para lo segundo leer este post y el anterior (jeje) y hablar con otras madres que hayan dado el pecho.

Creo que en cuanto a mi experiencia esto es lo más importante que quería compartir. Si te interesa saber más sobre por qué le sigo dando el pecho a pesar de que tiene más de año y medio, te invito a leer esta otra entrada.

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