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¿Cómo sobrevivir un virus estomacal con un niño pequeño?

(Ten post po polsku tutaj).

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¿Cómo? Porque el título es una pregunta, no es que yo os vaya a dar aquí la respuesta… Es una pregunta para vosotros, para que me digáis cómo hacerlo, porque yo todavía no sé cómo… Y eso que ya he pasado tres desde que tengo a Antek. Ya he escrito sobre cómo es estar enferma cuando tienes un bebé desde mi punto de vista. En fin, ahora un resfriado me parece una tontería en comparación con un virus estomacal…

Lo peor de este tipo de virus es el hecho de que se contagia bastante rápido entre los seres queridos (se supone que por la saliva, entonces basta un par de besos o compartir algo de comida o un cubierto o vaso y ya está). Que yo sepa, hasta ahora siempre me lo ha contagiado Antek (bueno, la primera vez quizá no, pero la segunda y la tercera seguro). El hecho de que se contagia rápido entre los seres queridos (y cercanos) es que en breve no queda nadie que pueda ocuparse del niño, y eso significa que hay que sacar la fuerza de dónde sea…

No sé como es en vuestro caso, pero en mi caso estas tres últimas veces fueron tremendas, hasta el punto de que la posición sentada se me hacía demasiado “vertical”, me agotaba igual que estar de pie y lo único que aguantaba era estar tumbada: así de débil me sentía.

La primera vez que tuve este virus desde que tengo a Antek, él tenía 8 meses y todavía no gateaba, así que lo tumbé boca arriba en su manta en el suelo y crucé los dedos para que él quisiera jugar así solo. Yo me acosté en el sofá mirando hacia él. Más o menos esto es lo que recuerdo de esta primera vez. Parece simple, pero sin embargo cada vez que tenía que levantarme para ir al baño, cambiarle el pañal o cogerlo en brazos era todo un reto…

La segunda vez lo tuve en casa de mis padres. Por suerte, el peor día, el que me sentía más débil, pude acostarme y dormir mientras mis padres (y luego mi hermano y mi cuñada y mi sobrino) pasaban tiempo con Antek (por suerte ya había pasado ese momento en el que quería estar conmigo seguido, o eso o entendió que yo me sentía mal, no lo sé, pero se portó super bien). El segundo día ya no tuve elección y tuve que levantarme y ocuparme yo de él, porque mi madre cogió el virus y pasó muy mala noche, así que ahora le tocaba a ella quedarse en cama.

La tercera vez fue el primer fin de semana después de volver de Polonia. Imagino que Antek lo cogió en el pediatra cuando fuimos por una tos bastante fea que tenía. Por supuesto, me contagió a mí y yo a Tata… A Antek no le afectó demasiado: vomitó una vez y se acabó (para él la peor vez fue en España, allí no paraba de vomitar, incluso tuvimos que cambiar las sábanas de la cama cuatro veces). Sin embargo, para mí y para Tata fue horrible esta vez. Creo que no hace falta que describa qué pasó, todos sabemos cómo funcionan los virus estomacales; puedo decir que de las tres veces, esta fue la peor con diferencia. No diré más. Otra vez tremendamente débiles: no podíamos levantarnos casi, solo estar tumbados, otra vez. Nadie que pudiera hacerse cargo de Antek. Por la mañana, mientras no se sintió peor aún, Tata estuvo con Antek. Cuando empezó a sentirse ya demasiado mal, se tiró en la cama y yo intenté encargarme de él. Tuve que hacerlo de tal manera que simplemente estaba tumbada en el sofá y Antek jugaba él solo, igual que la primera vez, solo que ahora yo cruzaba los dedos para que no quisiera de repente empezar a escalar una estantería o algo por el estilo. Sobre las 12 ya no aguantaba más, necesitaba acostarme como dios manda. Lo cogí y fui a la habitación, cerré la puerta, cogí todas las cosas que podían resultar peligrosas y me acosté en cama, dejando que él siguiera jugando solo (esta vez en la habitación). Llegó un momento en que subió a la cama y se acostó con nosotros a dormir.

Después de la siesta me sentía un poco mejor, así que por la tarde salí de casa para ir a la tienda a comprar tostadas, entre otras cosas porque empezaba a tener hambre. Tata dijo que podía dejar a Antek con él, pero yo sentía que tenía que llevar el carro para usarlo a modo de bastón, porque si no no iba a ser capaz de andar (así de débil me sentía) y el carro vacío quedaría un poco tonto…

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Todo el día el pobre Antek tuvo que jugar solo mientras sus padres estaban tumbados como si estuvieran pasando la peor resaca de la historia.

En situaciones como esta, la familia o amigos cercanos que puedan cuidar a Antek unas horas la verdad es que nos habrían venido de perlas.

Y vosotros, ¿cómo hacéis en estas situaciones? ¿Tenéis cerca a vuestra familia para que os eche una mano?

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