Alemania·Emigración·En español

Más de un año en Alemania

(Ten post po polsku tutaj).



Hace ya un par de meses que llevamos un año en Alemania. No tengo muy claro si me ha pasado rápido o lento. Por una parte diría que ha pasado rápido, el hecho de que ya llevemos más de un año aquí me parece increíble. Por otra parte, han pasado tantísimas cosas en tan poco tiempo, en solo un año, que lo que me parece increíble es que haya sido solo un año. 

En este año hemos vivido en una casa temporal durante dos meses mientras buscábamos piso durante casi un mes (la búsqueda de piso en Alemania es terrible, especialmente si se trata de una pareja, con hijo y encima extranjera… ¡es que las teníamos todas!) Para quienes se pregunten por qué vivimos en la casa temporal durante dos meses, si el piso lo encontramos al cabo de un mes, deciros que en este país los pisos se alquilan vacíos, sin muebles, y quien dice sin muebles dice también sin cocina… Sí, nuestra cocina hace un año tenía un aspecto precioso: estaba vacía. Luego, durante una época, vivimos con una cocina con muebles de cartón (hechos con las cajas de la mudanza).


La cocina aun tardó unos dos meses en llegar, más o menos, con lo cual a pesar de mudarnos un mes después de haber firmado el contrato, tuvimos unos maravillosos meses de cocinar en unos hornillos y, lo mejor de todo, lavar los platos, los cazos, la comida… absolutamente todo en… ¡el baño! Una etapa “preciosa”.

Vivimos en medio de cajas de mudanza también bastante tiempo, porque teníamos que comprar muebles para ir metiendo las cosas de las cajas en ellos y tampoco era plan de gastarnos el sueldo del mes en los muebles, porque también teníamos que comer y esas otras cosas que la gente hace normalmente… Por eso la compra de muebles y, por lo tanto, la “descajización” de la casa fue poco a poco.



Tuvimos tiempo para descubrir cómo funcionaba el sistema de salud aquí, tanto con la tarjeta de la “Seguridad Social” alemana, como con la tarjeta de la Unión Europea. Tanto una opción como la otra resultaron bastante decepcionantes al principio. Ahora con la tarjeta de aquí ya todo va mejor. No obstante, debo señalar que me resultó decepcionante que Alemania, el centro de la Unión Europea, ponga tantas pegas para atender a alguien con esa tarjeta (en Polonia todo muy bien cuando mis padres necesitaron ir al médico en su día con la misma tarjeta).

Este año que empezó con Antek aun sin gatear, que lo tumbaba panza arriba en el suelo y ahí se quedaba, termina con un Antek que tampoco es que ande demasiado… ¡porque lo suyo es correr, escalar y… saltar!



Un año en el que descubrí los “playgroups” o grupos de juego, que son como una especie de reuniones de padres con sus hijos, donde los hijos juegan y los padres charlan y toman un café. Normalmente organizados por alguien sin ánimo de lucro.

Un año donde descubrí que aquí hay tantos o más polacos de lo que imaginaba, que a veces cuando estoy en algunas tiendas oigo más polaco que alemán, y ya no sé en qué país estoy… (Las tres mejores amigas que tiene Antek aquí son polacas).


Un año en el que Antek pasó de jugar con la comida a comer mientras juega… Una ya no sabe qué es peor ;P

Mi primer cumpleaños en casa después de ocho años, por eso de que, como profe, no podía irme nunca en esa época, por ser fin de curso.

La primera playa y el primer baño en la playa de Antek. 

La primera visita de mi madre a Alemania, para el cumple de su nieto. 

¡Primer cumpleaños de Antek!

Primera vez en la piscina con Antek.

La visita de mis padrinos y de Andrea, con quienes descubrimos el jardín botánico con sus super toboganes, de los que Antek ya no quería salir. 

Volver a visitar a los abuelos, tíos, primo y demás familia en Moaña. Estar en Moaña en épocas en las que nunca antes había estado. 

Un año de descubrir que es posible que tu hijo esté enfermo una semana tras otra y cada semana tener una cosa diferente y que esto se alargue durante 7 semanas… Y que la última, una gripe, me la contagie y esté yo tirada en cama sin fuerzas mientras él corretea por toda la casa como si nada… (¿De dónde saca la energía?)

Un año en el que empecé a ser bloguera y escribir mis cosas en mi primer blog (Frikadas de Paula). Proyecto que quise empezar precisamente con la mudanza a Alemania, pero que tuve que cambiar porque escribir solo sobre eso no me motivaba nada.

El descubrimiento de los dulces sin azúcar y de la filosofía Montessori en la crianza. Es decir, cómo evitar la adicción al azúcar y la adicción a las pantallas y juguetes con sonidos estridentes respectivamente (ya, lo sé, Montessori es muchísimo más).

¡El año en el que empezaron las noches juerga de Antek! ¡En el que dejó de dormir la noche del tirón! Hasta se me hace raro pensar que hubo una época en la que dormía la noche del tirón, una época en la que las noches juerga no existían (!)

El año en el que empezó a hablar. Y debo decir que se ve que va a ser como mama, que va a hablar por los codos, porque si ya lo hace ahora que no le entiende nadie… 😉

¡Las primeras navidades en Polonia! ¡El primer fin de año en Polonia! ¡Primeros fuegos artificiales de Antek! ¡El primer día de Reyes en Alemania!

¡Carnavales en España después de 9 años sin verlos! ¡Primeros carnavales de Antek! 

En fin, que han pasado tantísimas cosas en tan poco tiempo, que probablemente entendéis por qué a pesar de que ha pasado rápido, cuando lo pienso, me parece increíble que solo haya pasado un año 🙂 

Así que nada, por muchos años más llenos de momentos geniales con Antek, sea dónde sea 🙂

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