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"Lo que tienes que hacer es meter a Antek en una guardería"

[Este es un post que coincide con el de por qué todavía le doy teta en varias aspectos, entre ellos el hecho de que estoy harta de que me digan esta frase, que sé que hay mucha gente que no estará de acuerdo con lo que en él voy a escribir y que no pretendo con él convencer a nadie, sino explicar por qué hago lo que hago en un intento de que se me entienda (sé que mucha gente seguirá sin hacerlo, desgraciadamente). Tengo incluso la impresión de que este tema lo entiende aun menos gente de la que entiende por qué todavía le doy teta a mi hijo…]

No tengo muy claro cómo empezar esta entrada ni cómo organizarla, porque surge de un atropello de sentimientos y pensamientos que se arremolinan en mi cabeza y que no salen de ella. He tenido que escribirla en un intento de dejar de pensar en todas estas cosas. A veces hay algo que no nos sale de la cabeza simplemente porque necesitamos soltarlo, decirlo en voz alta.

Supongo que será por el hecho de que Antek va a cumplir dos años que, al igual que cada vez más gente me pregunta con sorpresa si aun le doy el pecho, cada vez más gente me pregunta cuándo lo voy a meter en una guardería. Algunas personas ya ni siquiera me preguntan, se limitan a decirme que debería meterlo. ¿Por qué la gente no entiende que la forma de criar a los hijos es algo personal que deciden sus padres? Como ya dije en el post sobre la lactancia, yo hago aquello que yo creo que es lo correcto, no aquello que otros creen que es lo correcto. Sé que mucha gente cree que las guarderías son algo maravilloso que les hace mucho bien a los niños. Lo siento, no estoy de acuerdo. Te respeto si tú piensas así, has metido a tu niño en una guardería y estás muy contenta/o. Yo no pienso así, no he metido aun a Antek en una guardería, todavía no pienso hacerlo y también estoy muy contenta con la decisión que he tomado. Lo que no voy a hacer es tomar una decisión basada en lo que diga la gente, sin estar convencida yo misma, y hacer algo que a lo mejor ni yo ni mi hijo estamos preparados para hacer y, encima, no tenemos necesidad de hacerlo. Porque esa es otra, hay mucha gente que mete a los niños en una guardería porque no tienen otra salida, tal y como habría pasado si nosotros nos hubiéramos quedado en Polonia; pero nos vinimos a Alemania donde el sueldo de Tata nos permite que yo no trabaje y me quede con mi hijo en casa. Eso es lo que voy a hacer mientras pueda seguir permitiéndomelo.

He oído de todo en cuanto a razones por las que debería meterlo en una guardería. Entre ellas, que le va a sentar bien. ¿Acaso le sienta mal estar conmigo? ¿Qué aspecto o que tipo de comportamiento en mi hijo podría hacer a alguien pensar que estar conmigo le sienta mal? ¿Es el hecho de que saluda a la gente, les dice buenos días y adiós? ¿Es el hecho de que cuando me hago daño viene a abrazarme hasta que ve que ya me siento mejor? ¿Es el hecho de que es capaz de estar sentado en una mesa en un restaurante más tiempo que otros niños, comiendo a mi lado? ¿Es el hecho de que cada vez tiene menos rabietas, menos fuertes y que cada vez duran menos (algunas personas incluso consideran que eso que Antek tiene no son rabietas)? ¿Es el hecho de que habla muchísimo y sin haber cumplido dos años forma frases de varias palabras, con verbos y adjetivos, en gallego y polaco? ¿Es el hecho de que nos quiere ayudar a cocinar, a aspirar la casa, a tender la ropa, a guardar la ropa seca en sus cajones? Que alguien me diga, por favor, qué es lo que hace mal mi hijo para que ir a la guardería tenga que sentarle tan bien, porque de verdad no lo entiendo…

Hay quienes me dicen que debe aprender a estar sin mí. ¿En serio? ¿Un niño de dos años? ¿Por qué? Para eso tiene muchísimo tiempo, para separarse de su madre, muchísimo tiempo por delante. Estar con las madres siempre ha sido lo normal, ha dejado de serlo desde el momento en que nos hemos convertido en esclavos del trabajo, en los que la conciliación laboral se ha convertido en algo imposible que obliga a padres y madres e poner el cuidado y la educación de sus hijos en manos ajenas durante la mayor parte del día. Yo tengo la suerte de poder escapar de este sistema y poder, a pesar de todo, disfrutar de la infancia de mi hijo, que pasará en un suspiro y nunca más volverá. Así que me da igual si de este modo mi hijo no aprende “a estar sin mí” (lo aprenderá, y aprenderá mucho antes a estar él sin mí que yo sin él). Además, diré que cuando empecé a ir al gimnasio, sí, protestaba y lloraba un poco. Al cabo de un par de días ya no solo no lloraba, sino que me decía “chao mama” con una sonrisa, me daba un beso, me decía “vas a gimnasia” y hacía unos gestos con los brazos como de hacer gimnasia y después de que yo había salido de casa él, a veces (no siempre), decía “mecachis mamaaaaaaa” golpeándose la barriga. ¿A alguie le parece esta la reacción de un niño que se niega a separarse de su madre? He visto niños que van a la guardería tener reacciones muchísimo peores.

No entiendo la manía de meter a los niños en la guardería. Yo siempre pensé que era algo que la gente hacía porque tenía que trabajar, ahora resulta que es algo que se debería hacer, tanto si trabajas como si no. Yo no voy a criticar a las madres que lo hacen, que no trabajan y meten a los niños en la guardería, porque yo defiendo el derecho de que cada madre/padre críe a su hijo como le dé la gana (siempre y cuando sea con respeto, ¡evidentemente!). Lo que no voy a hacer es compartir esta idea ni unirme a ella. No creo en la necesidad de separación, no la comparto e incluso pienso que es antinatural. Con esto de antinatural lo que quiero decir es que somos animales (nos guste o no) y formamos parte de una especie que mantiene a las crías con la madre/padre durante más tiempo que otras especies. Es así, es una cuestión de ciencia o naturaleza o como queráis llamarlo, pero es así. A lo mejor ser madre me ha devuelto a un estado más primitivo, a lo mejor sí, no sé. El caso es que yo siento que estar con mi hijo es lo natural, que yo lo críe es lo natural. No deseo que sean otros quienes críen y eduquen a mi hijo durante medio día. Yo lo traje al mundo y mientras no se valga por sí mismo siento que es mi responsabilidad (mientras me lo pueda permitir), y es una responsabilidad que llevo a cabo con ganas, nadie me ha obligado a quedarme en casa a cuidarlo.

Por otra parte, últimamente la situación política de casi todos los países, de casi todo el mundo, me ha hecho reflexionar bastante (como a cualquiera) y desde que soy madre, también desde otro punto de vista. He llegado a la conclusión de que en realidad la clave de todo está en la educación. ¿De qué nos sirve cambiar el sistema si no enseñamos a las generaciones que vivirán dentro de unos años en el planeta a valorar el nuevo sistema? ¿De qué nos sirve esforzarnos si no inculcamos unos valores en las nuevas generaciones? Si hacemos grandes cambios, cambios a mejor, pero luego llegan nuevas generaciones que se han criado con tabletas, televisores y videojuegos y pasan de todo, se muestran pasivos, sumisos, aceptan todo lo que se les eche, son conformistas… ¿De qué nos habrán servido los cambios? Como bien dijo María Montessori: “Todo el mundo habla de paz, pero nadie educa para la paz, la gente educa para la competencia y este es el principio de cualquier guerra. Cuando eduquemos para cooperar y ser solidarios unos con otros, ese día estaremos educando para la paz”. Por esa razón creo que las luchas por el cambio están mal enfocadas, las luchas por el cambio deberían ir enfocadas o bien a crear una conciliación laboral que permita a los padres criar a sus hijos como se merecen, o bien a un cambio en el sistema educativo, que lleva más de medio siglo sin cambiar y que está más que claro que no funciona (mi opinión sobre el sistema educativo la tienes en este otro post). En un mundo en que los niños tienen que resignarse a ir a la guardería a pesar de que todavía no están preparados, de escuelas donde reciben premios y castigos que rompen su sistema de valores (no hago lo que quiero por satisfacción personal, sino para obtener un premio o evitar un castigo, para obtener una buena nota o evitar un suspenso), donde deben estudiar todos lo mismo (tanto si es algo que se les da bien / les interesa como si no), donde se alimenta la competencia (sacar mejores notas en los exámenes) y donde si no tienes éxito, fracasas, porque no hay una alternativa, un punto medio… En un mundo con este panorama, desgraciadamente, hagamos lo que hagamos hoy, mañana volverá a derrumbarse, porque no estamos luchando en el frente en el que deberíamos, que es el del futuro, el de los niños y la educación que reciben, porque son ellos quienes recibirán el mundo que dejemos, y si no les enseñamos a valorarlo y mantenerlo/mejorarlo (según cómo se lo dejemos) lo que hayamos hecho no habrá servido de nada.

Y es por eso, también, porque no estoy de acuerdo con el sistema educativo vigente y el sistema de valores que inculca, que quiero ser la responsable de la educación de mi hijo durante tanto tiempo como me sea posible.

 

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9 comentarios sobre “"Lo que tienes que hacer es meter a Antek en una guardería"

  1. “Yo hago aquello que yo creo que es lo correcto, no aquello que otros creen que es lo correcto”. Totalmente de acuerdo. ¡Muy identificada! Al final creo que la cuestión es esa, hacer lo que creamos mejor. Punto. Aunque las toneladas de paciencia que hay que tener hacia la gente son inimaginables… Muchísimo ánimo porque lo estás haciendo fenomenal. Un abrazo enorme.

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  2. Me he sentido muy identificada y muchas veces los comentarios de la gente querida hacen tambalear mis sentimientos ( sobre todo los tipo: y que, cuando empezaras a trabajar?, yo quiero estar con mi hija, no entienden que esto no se paga con dinero). Por esto gracias por compartir tus experiencias e ideas y ayudarme a ser un poco mas fuerte.

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    1. Me alegra que te haya gustado, a mí también me cuesta y me cansa a veces los comentarios de la gente, y cuanto más cercana más molestan. Yo he visto unos vídeos que me han ayudado a reaccionar un poco mejor y enfadarme un poco menos. Si quieres te paso los enlaces 😊 Son consejos muy simples e incluso diría que lógicos, pero a veces necesitamos que nos los recuerden 😉

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