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Reflexión sobre el llanto (en niños y adultos)



Ayer tuve uno de esos días en los que me pongo a pensar en algo y ahí estoy yo, dándole vueltas y más vueltas a la cabeza, como si tuviera una discusión conmigo misma (o más bien un monólogo). Hasta tal punto que me puse a escribir esas reflexiones (lo intenté, porque normalmente la cosa va más rápido en mi cerebro de lo que puedo escribir con el móvil -no tenía el ordenador a mano-) para ver si así podía dejar de pensar en el tema (yo soy de esas personas que a veces cuando pone por escrito aquello que le está dando vueltas por la cabeza consigue sacárselo). Es como si sintiera la necesidad de comunicarlo, y hasta que lo hago no me quedo tranquila. Aunque ayer solo lo escribí y no se lo enseñé a nadie, yo sentí que lo había comunicado de alguna manera y por fin me pude dormir (es que esto me pasó en cama, sí…)

El caso es que volvió a mi cabeza el tema del llanto, el llanto en los niños, el llanto en los adultos… Hasta qué punto se ha convertido hoy en día en un tema tabú: ¡No llores! Y si lo haces, ¡que no te vean! Y sobre todo, ¡no llores por tonterías! ¿Por qué lloras? Si tu vida está muy bien, en África sí que tienen problemas… Es como si llorar fuese algo prohibido y, si lo haces, significa que eres una persona que se hace la víctima, exagerada, que no sabe valorar lo que tiene… Pero, vamos a ver… llorar es tan necesario como reír (que por otra parte también lo hacemos menos de lo que deberíamos…), y que casi todo el mundo lo reprima no es nada sano. Personalmente, lo veo como un problema.



Todos estos pensamientos vinieron a mi cabeza por supuesto a raíz de una conversación sobre la famosa técnica usada con los niños de “dejarlos llorar” que todos conocemos. Sé que cada uno tiene una situación diferente, seguro que hay gente que lo ha usado y le ha ido muy bien y sus hijos no tienen ningún trauma. Vale. No estoy aquí para juzgar del mismo modo que no quiero que me juzguen. Pero nadie, absolutamente nadie, me va a convencer nunca de que dejar llorar a un niño es algo bueno, ni siquiera algo “neutro”. Para mí es algo terrible, del mismo modo que es terrible dejar llorar a un adulto. Nunca le haré a mi hijo lo que no me gusta que me hagan a mí y por lo tanto nunca lo dejaré llorar ignorando su llanto. 

 

Muy importante: con este post no pretendo criticar a nadie, solo compartir mi opinión y mis reflexiones. Conozco a madres que han utilizado este método, alguna es mi amiga, me atrevería a decir que con el tiempo se ha hecho una buena amiga. Un día le dije con boca pequeñita que a mí el método no me gustaba, porque no quería que se sintiera ofendida ni que pensase que yo pensaba que ella era una mala madre por usarlo, porque no lo creo. Que no esté de acuerdo con un método no significa que crea que quien lo usa es mala madre, creo que quien lo usa no se ha informado bien y desgraciadamente usa o ha usado un método que está más que demostrado que no es bueno (sí, hay ya miles de estudios que confirman que el método es pésimo y puede tener resultados muy negativos). Con esto tampoco pretendo ser crítica, estoy segura de que yo, que me he informado en muchas cosas, habrá muchas otras en las que no me haya informado o me haya informado mal y meteré la pata. La vida es así, no siempre hacemos las cosas bien, a veces metemos la pata, a veces la información que recibimos no es del todo buena y no siempre somos capaces de darnos cuenta. Por eso no juzgo a nadie. Y por eso respeto a todas las madres que han hecho esto creyendo que era bueno para sus hijos.

En resumen, no tanto porque yo quisiera resumir (que se me da muy mal) sino porque no me daban los dedos para teclear todo lo que se me pasaba entonces por la cabeza, mis reflexiones nocturnas quedaron más o menos así:
 
No entiendo una sociedad en la que está bien inculcar a una persona, ya desde bebé, unos valores en los que si quieres alguien y esa persona llora no hace falta ir a su lado, no hace falta preguntarle qué le pasa ni intentar consolarla o darle un abrazo. Si quieres a alguien y esa persona llora, está bien ignorarla y esperar a que se le pase. (¡Toma valores!)
 
Tenemos la manía de creer que solo se puede llorar cuando sucede una tragedia (cualquier llanto que no sea provocado por una hay que cortarlo cuanto antes), de cortar el llanto, de decir que los niños grandes no lloran (o sea, que los adultos tampoco), de decir que no se llora por tonterías. Personalmente, no estoy de acuerdo con nada de eso. Los adultos lloran y quienes no lo hacen deberían dejar de reprimirse y hacerlo, porque es sano No es necesaria una tragedia para llorar, a veces podemos llorar simplemente por estrés, para desahogarnos, por miedo, por rabia… No solo es normal hacerlo, ¡es incluso sano! No quiero educar a mi hijo en unos valores en los que ignoremos a quien llora, o lo ridiculicemos, o intentemos convencerlo de que no hay que llorar. Yo soy una adulta y lloro, sí, lloro. Lloro incluso mucho “para ser una adulta”. A veces por tristeza (no, mi vida no es una tragedia, pero a veces algunas cosas me ponen triste; luego se me pasa). A veces para desahogar. A veces de impotencia. ¡Y a veces por solemnes tonterías! ¡Sí, por tonterías! Y te diré una cosa: si me ves llorando, no me digas que pare. Escúchame si quiero hablar o abrázame si lo único que quiero es llorar y punto. Deja las lágrimas fluir. No cortes mi llanto del mismo modo que no cortarías mi risa. Todo es necesario.

Si ves a un niño llorar no intentes que pare, no ridiculices su llanto, no le digas que llora por una tontería, no le digas por favor que los niños grandes no lloran y no le digas POR FAVOR que los hombres no lloran!! Déjalo llorar, ofrécele tu consuelo, tus abrazos, escúchalo… no cortes su llanto y no cortes tampoco nunca su risa (esto puede sonar raro, pero he visto en muchas ocasiones madres intentando cortar la risa de sus hijos). Cambiemos por favor el modo en que educamos a los niños y a lo mejor conseguimos crear una sociedad más empática y menos pasiva ante las injusticias y el sufrimiento ajeno…

Y ya que estamos, te recomiendo la peli Inside out para entender un poco lo que digo. Todo es necesario, todas las emociones, tanto las positivas como las negativas, y negarlas o intentar esconderlas es un gran error.

(Espero que nunca lleguemos a un punto en que lo único que nos haga llorar sea la cebolla…)
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6 comentarios sobre “Reflexión sobre el llanto (en niños y adultos)

  1. A mí siempre se me ha tildado de llorona, y se me decía que por qué lloro, aún siendo adulta soy igual en ese sentido. Tengo facilidad de llorar, normalmente cuando alguien me cuenta algo triste de su experiencia me siento que tengo que soltar lágrimas y no es por ser idiota ni tonta, soy transparente. Siempre digo que muestro mis sentimientos, nunca los he escondido, creo que es algo natural y si existen no son para ocultarlos. Yo no sé ocultar mis emociones. Cuando uno llora algo pasa, a veces es la reacción de una noticia, de emoción, de alegría o de tristeza. Hay que acudir y ver qué ocurre. Ignorar molesta hasts s un adulto, un niño lo sufre más porque la necesidad de un apoyo y de consuelo es más grande. Tenemos mucho que aprender y que deshacernos de ideas erróneas que nos han inculcado.

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