Maternidad·Reflexiones

¿Dónde está mi manada?

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Desde hace unos meses estoy descubriendo por qué a los dos años se les llama de broma (o no) la “adoslescencia”. No está siendo fácil y no tener una tribu no ayuda.

¿Has oído hablar de las tribus? Hay quienes dicen que para criar a un bebé hace falta la tribu entera. Cada día estoy más convencida de que es cierto. De que somos una especie animal que debería ir en manada pero con el tiempo nos hemos separado buscando la independencia (qué manía con la independencia…) y hemos buscado formas artificiales de ayuda en la crianza de los hijos (la guardería, “el cole” -antes llamado preescolar o “parvulitos”-, “extraescolares”…) Hemos pasado de ser una especie que vivía en manada, que se ayudaban unos a otros, a querer estar solos y buscar ayuda en manos de terceros, de extraños, de gente con la que no guardamos ningún tipo de relación de apego o afecto.

Nos ha pasado con esto más o menos lo que nos pasó con la lactancia materna, se nos olvida que somos mamíferos y en lugar de darles a nuestros hijos aquello que nuestro cuerpo produce en especial para ellos, les damos algo que ha sido producido en un laboratorio o en una fábrica. Y lo peor es que en muchas ocasiones ni siquiera es una decisión consciente, es una decisión tomada pensando que “es lo mismo” o incluso que “es mejor”, que así el padre también puede alimentarlo. El padre puede hacer otras cosas. No ha podido parirlo y no ha pasado nada, ¿no? Pues alimentarlo durante sus primeros meses de vida tampoco es algo que deba hacer él para así ser más feministas, la naturaleza ha señalado a la madre para que lo haga, y hacerlo tal y como la naturaleza lo ha marcado no nos hace menos feministas.

No pretendo con esto criticar a quienes no dan pecho, tengo un montón de amigas que no lo dan o no lo han dado y las respeto y opino que son unas madres excelentes. Esto es solo una reflexión personal. De culpar o criticar a alguien, criticaría a todos los que nos han lavado el cerebro y nos han hecho pensar que dar el biberón es lo normal, que es igual… Antes de ser madre yo también tenía opiniones con las que ahora no estoy en absoluto de acuerdo, a lo mejor de no haber tropezado con la gente y los libros adecuados seguiría pensando como antes, y sería injusto que alguien me criticase o me tachase de mala madre por eso.

Volviendo al estilo de crianza, como decía, nos está pasando lo mismo. Ya no se cría como antes, “en tribu”, ya no siempre están los abuelos para echar una mano (a veces están lejos porque has tenido que irte de tu pueblo o tierra natal, a veces están pero trabajan igual que los padres, así que tampoco pueden ayudar como antes), los trabajos que tenemos cada día permiten menos la conciliación porque, total, hay guarderías, ¿no? Nadie entiende que eso no es lo natural, que lo natural no es ser criado entre un montón de niños más de tu edad, con personas que no forman parte de tu círculo afectivo.

Nos hemos acostumbrado a este estilo de vida hasta tal punto que lo vemos como lo normal. La gente ya no te pregunta si tu hijo va a la guardería, te pregunta a qué guardería va. La guardería ya no se ve como eso a lo que acudes cuando no tienes otra opción, sino como ese lugar maravilloso al que todos los bebés deben ir para “socializar” (hay estudios que demuestran que esto es imposible porque los niños, hasta al menos los tres años, lo más similar a “socializar” que harán será “el juego paralelo”, que consiste en jugar a lo mismo, pero cada uno a su bola).

Y así, mientras tanto, cuando eres una madre que lucha por tener un estilo de crianza un poquito más similar al que era, al que nos pide nuestra naturaleza animal, cuando te niegas a llevar a tu hijo a una guardería y decides quedarte con él y ofrecerle, dentro de lo posible, lo más similar a esa crianza que deseas para él, te das cuenta de que lo que estás haciendo es una odisea, que te faltan fuerzas, energía, a veces incluso humor y/o paciencia. Crees que quizá no eres tan buena madre como te gustaría ser, porque tienes reacciones que no te gustan, pierdes la paciencia cuando no hay razón, te sientes agotada “aunque no estés trabajando”, tienes la impresión de que los días pasan y tú no haces nada… Tienes esa impresión porque te dejas llevar por lo que piensan los demás, los que creen que “no trabajar” y quedarse al cuidado de un niño significa “no hacer nada”.

Luego, te das cuenta de que el problema no eres tú, sino el estilo de crianza que ha surgido en esta sociedad, donde la crianza de un niño, que desde siempre había sido algo que se hacía en tribu, en manada, de repente ha quedado en manos de una sola persona durante la mayor parte del día, de dos durante unas horas cuando vuelve Tata a casa. De dos que están agotados, que trabajan (cada uno en lo suyo, porque ser Mamá es un trabajo también, gratificante pero agotador), que no duermen bien, que hace más de dos años que no hacen algo en pareja, que cuando llega el momento del descanso ya ni siquiera saben cómo aprovecharlo…

Y a pesar de todo, vale la pena, y no te imaginas tu vida sin esa personita, que es un trocito de ti, que va por separado, pero que es un trocito de ti.

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9 comentarios sobre “¿Dónde está mi manada?

  1. Genial. Estoy contigo. Comparto tus razonamientos al cien por cien. Gracias por tu blog. A muchas madres nos ayuda a sobrellevar con dignidad nuestra misión encomiable sin desfaller. Y si desfallecermos en el intento de ser madres, Poder levantarnos con dignidad y clamar a los cuatro vientos que aún así, En ocasiones medio derrotadas y vencidas, somos felices. Un abrazo, amiga!

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    1. Muchas gracias por lo que escribes, por pasarte y por comentar. Como dicen, nadie ha dicho que sería fácil, pero vale la pena. Yo ahora mismo estoy con un resfriado que me gotean la nariz y los ojos, a ver cómo lo llevo mañana cuando Tata se vaya a trabajar y nos quedemos los dos solos! Un abrazo!

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  2. (…) ” La guardería ya no se ve como eso a lo que acudes cuando no tienes otra opción, sino como ese lugar maravilloso al que todos los bebés deben ir para “socializar” ” (…)
    Cuantas veces me habrán dicho ya esto… Parece que hasta hacemos mal, que le vamos a convertir en un ermitaño antisocial, por no meterle en guardería. Y cuando digo que he pedido una excedencia de cuatro meses me han llegado a decir, personas muy cercanas, que le voy a enmadrar… ¿enmadrar a un bebé de 4 meses? ¡Por supuesto!

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    1. Imagínate la de veces que lo he oído yo ya, que con más de dos años aún no va. Mi excedencia aún dura. De hecho tengo otro post desahogo sobre el tema “Lo que tienes que hacer es meter a Antek en una guardería” 😉

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  3. Pues tengo que darte la razón pero también hay un rayo de esperanza. Tu has decidido informarte y has podido hacerlo, ahora con tu post lo estás compartiendo al mundo. Cada día que pasa más madres y padres reflexionarán. Y con este mensaje tu misma estás dando ejemplo.

    Los que no lo son ni lo han sido (madres y padres), lo siento, su opinión debe ser respetada pero no tiene tanto peso. Es que yo que estoy embarazada ya me está “aconsejando” gente que no ha pasado ni pasará por la maternidad, a esas opiniones no hay que darles importancia, la gente quiere tener la razón y hablar por hablar.

    Pero somos las madres y los padres los que podemos cambiar las cosas. Hace falta ser fuertes y no dejarnos influenciar. Pero estoy segura de que valdrá la pena.

    Ánimos y adelante, ¡estáis forjando vuestro camino!

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    1. Ya, con mi mensaje también quiero decir que no es fácil, que a veces me pregunto qué estoy haciendo mal y por qué hay días que me cuesta tanto, como si pensara que a lo mejor el problema está en mí. Luego le acuerdo de que estamos aquí solos y que desde siempre se ha criado con una “tribu”, con ayuda, y que yo no la tengo y no debería sentirme mal cuando no puedo más.
      Con respecto a los consejos de quienes no son padres yo también pasó totalmente, lo explico en un post de hace un año “Lo que no te dicen de la maternidad” jeje. Digo que paso de lo que dice la gente que no tiene hijos del mismo modo que paso de lo que yo misma opinaba cuando no tenía hijos 😉
      Ánimo, que los consejos no solicitados solo están empezando ji ji, lo que os queda!

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      1. Te entiendo, yo aunque estoy en mi país hay momentos en los que me siento “desamparada” ya que no cuento con casi nadie. Mi familia política, que es con quien puedo contar, está muy ocupada y aunque están deseosos de echar un cable a mi me sabe mal porque tienen sus problemas y preocupaciones.

        Pero también tener una tribu detrás hace que te acomodes más y dejes algunas decisiones en manos de otros. Claro que hay tribus y tribus, pero también hay gente con mucha fortaleza capaz de salirse de la norma!

        Gracias por los ánimos, nos vamos mentalizando, jeje.

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Dime qué piensas, me encantará leerte :)

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