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Cocina con Antek y Mamá: Galletas integrales de espelta, canela y dátiles

A esta sección no sabía si llamarla Cocina con Antek y Mamá o Cómo cocinar con un peque cuando no eres una madre dedicada que prepara bien la cocina, los ingredientes, hace recetas chulis con dibujos y no tienes la paciencia de… (no recuerdo como sigue esta comparación); pero ese segundo título quedaba muy largo. Si eres una mamá imperfecta como yo, quizá te guste saber cómo me las arreglo con Antek en la cocina dentro de mi imperfección (pero con mis ganas 😉 ).

Como imaginarás, esta sección surge de la frustración que siento en ocasiones (no siempre, que tampoco soy tan negativa y también disfruto mucho) en la cocina con mi peque, especialmente cuando veo posts de otros blogs donde todo está tan limpio, tan ordenado, usan recetas con dibujos y el peque parece que aguanta impecable hasta el final… Seguro que también os ha pasado, os habéis emocionado, habéis querido probar y… ¡sorpresa! En tu caso la cocina ha acabado como si hubiese habido un terremoto (o dos o tres…)! Pues si te pasa así, espero que te guste mi nueva sección: Cocina con Antek y Mama 🙂

Y si no te apetece saber cómo nos ha ido, la receta la pondré en negrita para que puedas ir directa al grano 😉

Total, que ayer tenía ganas de galletas, pero después de la cantidad que tomamos en casa de os Avós, me parecía que casi mejor intentar hacer unas de esas un poco más sanas, caseras, integrales, sin azúcar… pero que aún así estuvieran ricas 🙂

Mi documento de Excel donde tengo apuntadas ideas de desayunos, meriendas, comidas y cenas (sí, soy así de friki…) me recordó unas galletas de canela de Eroski Consumer que estaban muy ricas (la foto de las galletas de la receta original parece de croquetas, no sé ni cómo se me ocurrió hacerlas con semejante foto…) Pero claro, esas llevaban azúcar y harina blanca, así que iba a tener que modificarlas.

El resultado fueron unas galletas muy ricas, hoy ya casi no quedan, así que he decidido compartir la receta (y así de paso me quedan guardados los cambios que hice, porque sino ya me veo improvisando desde cero la próxima vez… Y no, mis improvisaciones no siempre tienen este éxito…)

También decidí que las íbamos a hacer juntos, es decir, Antek y Mamá. Os dejo los ingredientes y el proceso, por si os animáis.

Ingredientes:

– 200 gramos de harina integral de espelta (puede ser cualquier otra harina)

– 15 dátiles (sin hueso, por supuesto)

– 100 ml de aceite de girasol (se puede sustituir por 100 g de mantequilla como en la receta original)

– 1 cucharadita de levadura

– 2 cucharaditas de canela

– 1 huevo

¿Como nos lo montamos?

Lo de la preparación previa de la cocina no siempre me da tiempo, lo cual sería lo ideal, de la cocina y de los ingredientes. Os digo cómo lo hice yo, intentando mantener la calma (es necesario hacer muchos ejercicios de Mindfullness para aguantar todo el proceso con calma 😉 )

1. Decirle a Antek que vamos a hacer galletas. Él viene corriendo y arrastra la silla hasta el sitio en el que sabe que vamos a empezar a mezclar.

1,5. (Se me olvidó poner este paso y ahora no me apetece cambiar los números, que desde el ordenador cambiarían solos pero desde el móvil no…) Poner en el vaso de la batidora el aceite, el huevo y los dátiles y autoconvencerme de que en el tiempo que voy a hacer los dos siguientes pasos los dátiles van a ablandar encharcados en esta mezcla… (Lo ideal sería ponerlos unos diez minutos en agua, luego escurrirlos y echarlos aquí, pero yo intento tomar atajos…) Ver que quedan dos dátiles y darle uno a Antek y comerme yo el otro. Tener que escuchar luego a Antek protestando porque quiere más.

2. Pesar la harina y dejar que la eche él en el bol. Ponerme nerviosa cuando empieza a sumergir sus manos en ella porque resulta que ya no tenemos más (entonces cuanta más sale fuera menos se queda para las galletas) y también porque mi tío me metió miedo cuando me habló del astma del panadero…

3. Medir la cucharadita de levadura y pedirle a él que la eche en la harina. Retirar rápido la harina antes de que acabe toda encima de Antek, de la encimera y en el suelo.

4. Retomar el vaso de la batidora y batir el aceite, el huevo y los dátiles… O más bien intentar batir mientras Antek se empeña en que quiere pulsar él el botón.

5. Aquí no recuerdo por qué Antek bajo de la silla y la puso en su sitio y yo mezclé la harina con la otra masa. A veces le dejo participar en esta parte, que le encanta, pero ayer yo no tenía mucha paciencia y me pareció más seguro hacerlo yo… Le dije que la parte de amasar la haríamos juntos. Entonces empezó a preparar las sillas en la zona en la que solemos amasar.

6. Recordar que utilicé en la masa toda la harina y que no tengo harina para esparcir en la encimera y que no se pegue la masa (!) Recordar una receta de galletas, también de dátiles, de Little Grazers en la que hacía unos rulos que parecen otra cosa (yo no digo nada, si tú ves esa otra cosa es que no soy solo yo…) y meterlos en la nevera para que endure la masa.

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7. Encender el horno a 180 grados. Saber que deberían estar en la nevera por lo menos media hora pero sacarlos en menos de cinco minutos porque Antek no para de gritar que quiere galletas. Coger otra vez su silla y ponernos a cortar (los dos juntos, agarrando el cuchillo los dos, todavía me da mucho miedo dejar que lo use sin agarrarlo yo también).

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8. Colocar las galletas cortadas en la fuente del horno. Antek hacía dibujos o figuras o eso decía mientras los ponía (“¡mira, una casa!”)

9. Meterlas en el horno previamente calentado a 180 grados durante 10-15 minutos (depende del grosor y también de si te gustan doraditas o poco hechas y más blandas).

10. Quitarlas e intentar convencer a Antek de que están muy calientes y todavía no podemos comerlas. Ir a leer un cuento para hacer tiempo.

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11. Disfrutarlas y comer casi la mitad en unos minutos (jajaja)

 

Espero que os haya gustado mi nueva forma de explicar una receta. Si así es seguiré haciéndolo así (si me acuerdo y si tengo tiempo, porque así tardo más 😛 )

¿Y tú? ¿Cómo te las apañas en la cocina con tu peque?

 

Casi se me olvida decirte que estoy nominada a los premios Madresfera. Si te gustan mis entradas y te gusta apoyar a blogs pequeñitos, te animo a que me votes. Tienes los enlaces directos en este post 😊

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13 comentarios sobre “Cocina con Antek y Mamá: Galletas integrales de espelta, canela y dátiles

  1. jajaja muy divertido y real. Es cierto lo que dices de esos post pluscuamperfectos en los que delicados niños de cabello dorado y vestidos blancos hacen galletas y pasteles con su sonrisa angelical. Muy bonitos visualmente pero nada convincentes. Tengo muchas ganas de compartir con Bebé Lanuguito tiempo en la cocina, quizás porque de niña lo disfruté también junto a mi madre, pero se que tendré que armarme de paciencia (y bayeta). Un abrazo.

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    1. Me alegra que te haya gustado 🙂 La verdad es que son momentos que a pesar de los nervios que despiertan creo que merecen la pena. De hecho no he mencionado que mientras estábamos haciéndolas dije un par de veces “pero por qué estoy haciendo yo otra vez esto si la última vez que hicimos dije que íbamos a estar una temporada sin hacerlas” jajajajajajaja. Es que hay días que me pongo muy nerviosa. Tengo que aprender a controlar mis nervios. No porque haga nada malo con ellos, que no lo hago, pero no creo que sean buenos para mi “corasonsito” 😉
      Un abrazo!

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  2. Me ha encantado tu forma de compartir la receta 👏👏👏👏 hacer unas galletas con niño, de verdad, #madrereal #niñoreal y cocinando de verdad no para la foto.

    Como ya sabes no soy muy cocinillas pero sí muy golosa, y una receta “más sana” me vendría fenomenal. Pero antes tenemos pendientes unas con mantequilla de toda la vida de esas menos sanas 😜

    Larga vida a esta sección!!!!

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    1. Me alegra que te haya gustado. Ha sido real hasta tal punto que he sido incapaz de hacer fotos de Antek ayudando porque hay días que me pongo nerviosa y tengo miedo, así que paso de la cámara. Como mucho de la comida, mientras Antek está ocupado con otra cosa.
      Yo las de mantequilla las hice antes de navidad 😉 Estas galletas de todos modos a mí personalmente me encantaron, pero claro, a mí me encanta el dátil. ¿Y a vosotros? Si os gusta, le da muchísimo dulzor, no hace falta azúcar, y encima les da su sabor, que a mí me chifla 😀
      ¡Gracias por tu comentario!

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  3. Muy bueno! Y muy real, porque me siento completamente identificada. La próxima vez que me lié la manta a la cabeza y me ponga a hacer galletas con él para que se entretenga un rato, hago tu receta.
    Por cierto, nosotros añadimos un paso más desde el principio de la receta: no dejar que papá se asome por la cocina y nos diga cómo estamos poniendo todo; así tenemos más libertad para ensuciar todo…

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    1. Tata es que cuando nos ponemos a hacer algo en la cocina no viene a no ser que lo llame… Él es de los que se ponen en modo relax en el sofá y de ahí no hay quien lo mueva… Eso sí, si lo llamamos o viene al final también suele salir algún comentario 😛

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      1. Pues en este caso mucho mejor, porque mi marido es el que se encarga de la limpieza y se pone de los nervios… Y eso que cuando hacemos estas batallas lo limpio yo… Pero no puede evitar ver cómo LE hemos puesto todo…

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      2. Mi marido se pone más nervioso si lo ensucio yo sola que con Antek, con Antek lo entiende mejor. Aunque cuando estuvimos en casa de mi cuñada hicieron un bizcocho (mi cuñada y los dos peques) sin manchar absolutamente nada y en cinco minutos que dejó a mi marido impresionado y no sé si ahora querrá que yo lo haga así también 😂😂

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    1. En mi casa duraron un par de días, porque nos las comimos todas, jajaja, así que no sé decirte 😉 Pero si tuviese que conservarlas las metería en un taper cerrado. Al ser galletas crujientes aguantan más días que las blandas y no hace falta meterlas en la nevera. Si las haces ya me contarás qué tal, serás la segunda (que yo sepa) que las pruebe 🙂

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      1. Jajajajajajaja, es posible que en la mía hiciese porción doble… la verdad es que ahora ya no me acuerdo. Bueno, salieron las que se ven en la foto. Pero claro, yo tengo solo un peque 😉

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      2. Por cierto, ayer hice un pastel de dátiles absolutamente delicioso!! (Soy muy fan del dátil). Voy a intentar reinventar la receta porque tiene una cosa que no sé ni si existe en España, y si logro hacer un reinvento que esté tan rico lo publico. Impresionante, ya solo queda un cuarto del pastel, creo que yo sola me he comido la mitad, jajajajajaja. Soy lo peor cuando hay dátiles de por medio 😛

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