Crianza consciente · Maternidad · Reflexiones

¿Criamos de forma coherente y consciente?

 

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Hace unos días estaba en un grupo de juegos con Antek y había un niño que quería coger un camión con el que estaba jugando él. A Antek esto por supuesto no le gustaba, verlo al acecho, como un águila, mirando como jugaba con él, pero al menos sin lanzarse a cogérselo (que es lo que habrían hecho muuuuuuuuchos otros niños). De todos modos, a Antek no le gustaba, de vez en cuando me pedía que lo cogiese yo, como si tuviese miedo de que a él se lo quitase pero pensase que a mí me iba a respetar más y no me lo iba a quitar. Le dije que me parecía que solo estaba mirando como jugaba, que podía seguir jugando con él y cuando se cansase dejárselo.

No, no lo forcé a dejárselo al otro niño porque no me parecía justo. En el grupo de juegos hay muchos juguetes, y Antek eligió precisamente ese porque le encanta. No me parecía justo forzarlo a dejar su juguete preferido solo porque lo quería otro niño. Además de que no estoy de acuerdo con lo de “hay que compartir”, como ya expresaba en este otro post, no le veía sentido porque en muchas ocasiones los niños simplemente quieren un juguete con el que está jugando otro niño porque está jugando otro niño con él y si el juguete no lo estuviese usando nadie, no lo querrían. Entonces, a cada dos por tres tendría que decirle a Antek que le diese el juguete con el que juega a otro niño. ¿Qué sentido tiene eso?

Por otra parte, creo que los juguetes con los que juega Antek suelen parecer más atractivos a otros niños por cómo juega Antek. Antek juega con mucha emoción (tanta que a veces grita un poco con las voces que les pone a los muñecos o se ríe él solo) y yo creo que a veces otros niños piensan que si se lo está pasando tan bien, debe de ser porque ese juguete es super divertido… No, no es el juguete, es Antek.

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Antek, el niño que pone a los aviones a tomar un plato de pescado con pulpo

Esto también me hizo pensar en mis posts en los que hablo sobre productos, porque no sé si tienen sentido, ya que Antek le da buen uso A TODO, incluso con piezas (ni siquiera montando todo) de juguetes que vienen en los huevos Kinder, él juega y les pone voces… Hoy estuvo jugando con unas pinzas de la ropa y últimamente uno de sus “juguetes” hit han sido los pompones. Para él son familias, con papás y mamás… Ya no puedo hacer actividades con los pompones porque se enfadaría. Así que si te interesan mis posts de productos por curiosidad y por ver qué uso le damos, genial, pero no creas que porque Antek los disfruta, los va a disfrutar cualquier otro niño…

Pero bueno, regresando al tema del post, el niño estaba acechando y, de repente, Antek le suelta un parloteo en su idioma inventado (creo que lo hace cuando, según él, habla alemán) con muy mala cara y con muy mal tono, como si le estuviera echando una bronca o pidiéndole que le dejase en paz, que con el camión estaba jugando él. Aunque las palabras no significaban nada, el tono de voz y su cara expresaban mucho, y a mí no me gustaron… Le miré con calma y le dije “Antek, no me ha gustado el tono con el que le has hablado a ese niño, me parece que no has sido muy agradable”.

Una vez dicho eso, y sabiendo que mis palabras no se entendían (nadie hablaba español ahí) me quedé pensando que quizá alguna madre podría haber pensado que mi reacción había sido un poco floja. En otros momentos de mi vida esto me habría puesto nerviosa y habría tenido una reacción más fuerte, más por “no quedar mal” que por propia convicción… Pero este día para mí estaba muy claro que tener una reacción fuerte no tenía sentido. Él había tenido una reacción fuerte con el niño, le había echado una bronca (a su manera) con mala cara y mal tono… ¿Cómo le iba a decir que había hecho mal, con una reacción fuerte, mala cara y mal tono? ¿Qué clase de mensaje le habría enviado entonces? Un mensaje muy poco claro, desde luego; de hecho, yo diría que un mensaje muy confuso…

Esto me recordó además esta ilustración del libro de Laura Gutman, La maternidad y el encuentro con la propia sombra:

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¿Cuántas veces, los adultos, por querer quedar bien ante otros o por actuar simplemente en modo automático y sin reflexionar demasiado, actuamos con los niños de formas que luego deseamos que ellos eviten cuando se relacionan con otros niños? Esta es una de esas razones por las que me gusta tanto la crianza consciente. Veo la importancia, día a día, de replantearnos muchos comportamientos que en muchas ocasiones hacemos de una manera automática, simplemente porque siempre se ha hecho así, y no nos paramos a reflexionar en la repercusión que ellos tienen ni en el ejemplo que les estamos dando a los niños, que son el espejo más perfecto y más terrible que tenemos.

 

Por si alguien tiene curiosidad… Cuando Antek decidió que no quería jugar más con el camión, se acercó al niño y se lo dio. El niño jugó con él un minuto y lo dejó.
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2 comentarios sobre “¿Criamos de forma coherente y consciente?

  1. Comparto lo que piensas sobre el ejemplo que damos a nuestros hijos. Muchas veces me tengo que recordar que soy su ejemplo y que debo actuar como me gustaría que ella lo hiciese y no como lo hace. Pero es un ejercicio que se debe hacer constantemente, como dices muchas veces actuamos de manera automática o por el qué dirán. Quizás deberíamos plantearnos juzgar menos y educar más 😉
    Un abrazo

    Le gusta a 1 persona

Dime qué piensas, me encantará leerte :)

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