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Teatro de mesa fácil: Este ser Orq

No sé exactamente cuánto hace que tenemos Este ser Orq, pero creo que hace ya más de un año. A Antek le encanta y fue uno de los primeros libros que “leyó él solo”. Me explico: cuando  todavía no hablaba bien, lengua de trapo en toda regla, lo abría y se ponía a leerlo a su manera. A mí se me ponía está cara 😍 y grababa vídeos como toda mamá primeriza emocionada con las primeras lecturas de su hijo.

La historia es muy simple: Woma el mamut crece y la mamá lo echa de la cueva. Orq, muy triste, intenta convencerla sin éxito. Finalmente, Woma salva la vida de Orq y la mamá vuelve a aceptar a la gran “mascota”. Sin embargo, a pesar de que es tan simple, me parece ideal para niños ya desde los dos años, porque cada página tiene muy poca letra (cuando hay mucha letra no puedo leerla porque Antek me pasa las páginas antes de poder terminar), una o dos frases como mucho, las ilustraciones son geniales y los peques entienden la historia a la perfección gracias a estas ilustraciones y a la forma en que está escrito: simple y breve.

Una de las partes que más le gustaba era cuando Woma el mamut crecía. Le encantaba decir “más gande, ¡y más gande!, ¡¡¡y más gande!!!” También le encantaba la parte en la que el niño se caía de un árbol y explicaba con gestos como se caía y hacía “¡pumba!” y se daba un golpe muy “gande” en la cabeza… Ah, y por supuesto la parte en que Woma hacía caca, y se tapaba la nariz mientras decía “¡qué peste!”

El caso es que desde este verano a Antek le atrae más la tele que los cuentos, lo cual para una amante de los cuentos como yo es un dolor de corazón espantoso… Pero sé que si quiero que le vuelvan a gustar no debo obligarlo a leerlos… Así que me he visto buscando otras formas de volver a hacerlos atractivos para él.

Entonces recordé el teatro de mesa de Tamara Chubarovsky, que ya hacía tiempo que tenía en mente y que me gustaría hacer, pero que no tenía tiempo de crear los materiales… Pero como ahora tenía prisa por usar el teatro de mesa me pregunté por qué no hacer un teatro de mesa simple…

Así que cogí el libro de Orq y me puse a buscar por casa los elementos que necesitaba para crear la historia. Decidí que daba igual el tipo de elementos que fuesen, y me vi mezclando muñecos de madera del Lidl, con fichas de Lego, una pieza del Arcoiris Grimm’s, animales de Schleish e incluso un fruto o semilla de nuestro cuenco de otoño…

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No es muy Waldorf, lo sé, pero yo tenía prisa y el efecto que quería conseguir lo conseguí. A Antek le encantó, tuvimos que repetirlo varias veces y él también quiso participar en la historia y mover a los muñecos…

¡Misión conseguida!

¿Y tú? ¿Haces algo para volver a los libros cuando sientes que tu hijo pierde el interés? ¿Algún truco para volver a hacerlos interesantes, especialmente ante la competencia de las nuevas tecnologías?
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6 comentarios sobre “Teatro de mesa fácil: Este ser Orq

  1. Claro, precisamente quería transmitir esa idea, de que no hace falta que lo que hagamos sea perfecto y siga a rajatabla nada… Tengo otra experiencia con el segundo que hice que también me enseñó algo importante. A ver si no tardo mucho en contarlo en un post jeje 😉

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  2. Bueno, no siempre la gano y sigue viéndola más de lo que le gustaría… Pero ahí estamos, intentando cada día ofrecer cosas que le gusten… Al menos ahora que ya no es novedad cualquier cosa que le proponga le gusta más 😊

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  3. Claro, por eso decidí compartirlo. Porque a veces veía esos teatros Waldorf y pensaba que quería hacerlos y por ser tan elaborados tarde mucho en hacer este teatro… Con este post quería decir que no tiene que ser perfecto para que los peques los disfruten 😊

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  4. No tiene pq ser Waldorf para ser eficiente, has estimulado sus neuronas y creado nuevas experiencias creativas y no tiene pq estar condicionadas pq son nuevas, asiq me parece estimulante, didáctica y terapéutico, me encanta

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