Anécdota·Minipost

Minipost: Anécdota – Los platos sucios

no cojas esos platos mecachismama

Hace una semana estuvimos en casa de una amiga que tenía una cocinita de juguete. Antek, que a la suya solo le hace caso de vez en cuando (aunque le hace mucho más desde que la puse en la cocina), decidió que le apetecía jugar con la cocinita de su amiga.

Cocinó, colocó cosas en un lado y en otro, y de repente abrió algo, colocó unos platos y los iba a guardar cuando su amiga quiso coger uno. Él no le dejó. No recuerdo si le apartó la mano o tapó los platos con sus manos para impedírselo. La niña no insistió mucho. Yo iba a decir algo, iba a preguntarle por qué no le dejaba coger el plato, que estábamos en su casa y nos estaba dejando jugar con sus juguetes y lo menos que podía hacer era no prohibirle coger sus propios juguetes… (la niña es un año más pequeña).

No obstante, como ya sabes que me estoy entrenando en no hablar antes de tiempo, decidí callar y observar… No pasaron muchos segundos hasta que Antek me miró y me dijo: Sigue leyendo “Minipost: Anécdota – Los platos sucios”

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Minipost: Anécdota – Nosotros somos Antek y Mama

ardilla

Volvíamos del parque y encontramos una ardilla en la hierba, a los pies de un árbol. Nos paramos para verla, pero de todos modos ya debíamos de estar demasiado cerca y escaló rápido el árbol para huir de nosotros.

Entonces le expliqué a Antek que la ardilla nos tenía miedo, porque somos muy grandes en comparación con ella y porque no nos conoce, no sabe que nosotros no le vamos a hacer daño, y como no lo sabe, prefiere no arriesgarse.

Entonces, Antek, con esa seriedad que tiene cuando hace algo que para él es muy lógico, miró hacia arriba y dijo:

– Nosotros somos Antek y Mama, ardilla.

A continuación, me mira a mí y me dice:

– Se lo dije porque no sabía. Sigue leyendo “Minipost: Anécdota – Nosotros somos Antek y Mama”

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Minipost: Anécdota – El piano triste

Hace unas semanas estuvimos en casa de os Avós, donde está mi piano, aquel que tocaba cuando era pequeña hasta que una profesora de esas que deberían ocuparse a cualquier otra cosa excepto a enseñar, consiguió que le cogiera manía y, poco a poco, lo fuera dejando.

El piano, por supuesto, le encantó a Antek, a quien le suelen llamar mucho la atención los instrumentos musicales, y tan pronto como descubrió que producía música, no dudó en pedirme casi todos los días que se lo encendiera (aunque es un piano, no un órgano, es eléctrico y hay que enchufarlo y encenderlo) para deleitarnos a todos con sus melodías 😉

El caso es que uno de esos días, mientras hacía aquello que los adultos denominaríamos “aporrear” el piano, Avoa se acercó a él y le dijo:

– Así no, toca mejor así, suave -y a continuación tocó las teclas con delicadeza, como se supone que se debe tocar “bien”. A lo que Antek, con toda la sinceridad y seguridad de un niño de 3 años que ve el mundo con sus geniales ojos inocentes, lejos de toda la contaminación con la que los demás lo vemos, respondió seriamente:

– Pero es que así está triste, Avoa.

Lo dejo aquí, y ya cada uno que saque las conclusiones que quiera.

piano triste

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Minipost: Anécdota – El caracol estropeado

Hace unos días nos encontramos con una cantidad impresionante de caracoles. Después de llover le dije a Antek “Venga, vamos a ver si hay caracoles” y ni yo imaginaba que íbamos a encontrar tantos. Entre ellos había un montonazo de crías, si haces zoom verás lo pequeñitos que son. Yo creo que no había visto nunca ni tantos juntos, ni caracoles tan pequeñitos. Antek alucina con todo, así que el hecho de que él alucinara no fue ninguna sorpresa 😉

caracoles pequenitos

Mientras los observábamos, de repente se movió, no recuerdo para qué, y oí un crujido… Él también lo sintió, movió el pie y vio debajo el caracol aplastado… Sigue leyendo “Minipost: Anécdota – El caracol estropeado”