Anécdota·Minipost

Minipost: Anécdota – El piano triste

Hace unas semanas estuvimos en casa de os Avós, donde está mi piano, aquel que tocaba cuando era pequeña hasta que una profesora de esas que deberían ocuparse a cualquier otra cosa excepto a enseñar, consiguió que le cogiera manía y, poco a poco, lo fuera dejando.

El piano, por supuesto, le encantó a Antek, a quien le suelen llamar mucho la atención los instrumentos musicales, y tan pronto como descubrió que producía música, no dudó en pedirme casi todos los días que se lo encendiera (aunque es un piano, no un órgano, es eléctrico y hay que enchufarlo y encenderlo) para deleitarnos a todos con sus melodías 😉

El caso es que uno de esos días, mientras hacía aquello que los adultos denominaríamos “aporrear” el piano, Avoa se acercó a él y le dijo:

– Así no, toca mejor así, suave -y a continuación tocó las teclas con delicadeza, como se supone que se debe tocar “bien”. A lo que Antek, con toda la sinceridad y seguridad de un niño de 3 años que ve el mundo con sus geniales ojos inocentes, lejos de toda la contaminación con la que los demás lo vemos, respondió seriamente:

– Pero es que así está triste, Avoa.

Lo dejo aquí, y ya cada uno que saque las conclusiones que quiera.

piano triste

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Minipost: Anécdota – El caracol estropeado

Hace unos días nos encontramos con una cantidad impresionante de caracoles. Después de llover le dije a Antek “Venga, vamos a ver si hay caracoles” y ni yo imaginaba que íbamos a encontrar tantos. Entre ellos había un montonazo de crías, si haces zoom verás lo pequeñitos que son. Yo creo que no había visto nunca ni tantos juntos, ni caracoles tan pequeñitos. Antek alucina con todo, así que el hecho de que él alucinara no fue ninguna sorpresa 😉

caracoles pequenitos

Mientras los observábamos, de repente se movió, no recuerdo para qué, y oí un crujido… Él también lo sintió, movió el pie y vio debajo el caracol aplastado… Sigue leyendo “Minipost: Anécdota – El caracol estropeado”