Con un poco de humor · Maternidad · Reflexiones

Lo que no te dicen de la maternidad

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En general creo que la maternidad no es un tema del que se hable mucho, entonces “lo que no te dicen” puede ser una cantidad enorme de cosas. Yo, personalmente, creo que lo que “sabía” de la maternidad era por una parte lo que simplemente imaginaba (casi todo erróneo), lo que veía en la tele (otro tanto de lo mismo) y lo que me contaron algunas amigas madres (no tenía muchas, pero esta fue la fuente más fiable que tuve antes de ser madre y descubrir sola muchas otras cosas). A lo mejor yo era una ingenua o una ignorante y todas estas cosas debería haberlas sabido. En cualquier caso, las comparto por si las moscas, por si hay alguna madre o futura madre despistada como yo a la que le pueda ayudar estar preparada o, al menos, ser consciente de que esto puede pasar.

Tengo una vaca lechera…
En las pelis a veces ves a la madre que saca la teta (sobre todo sacan el biberón, supongo que para que la audiencia no se asuste al ver una teta en la boca de un bebé, que eso es perversión pura y dura), el niño mama, un par de minutos y ya. JA!! Me río… Durante el primer mes Antek se echaba un mínimo de una hora enganchado a la teta (creo que hubo ocasiones en las que llegó a la hora y media; en ese tiempo veía con mi madre uno o dos capítulos de Breaking Bad). El bebé acaba de salir de un mundo pequeño, estrecho, oscuro y calentito a un mundo enorme, gigantesco, lleno de luz y frío. La teta no es solo alimento, es esa cosa a la que se agarra para sentirse seguro y es capaz de dormirse con ella en la boca y no soltarla durante mucho tiempo (puedes intentarlo, pero arriesgando que a lo mejor el pezón le quede dentro… no sé cómo pueden tener tanta fuerza sin dientes, pero la tienen). Teniendo en cuenta que durante ese tiempo hacen un mínimo de 8 tomas (pueden ser 10)… pues échale cuentas: todo el día con la teta fuera.

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Con un poco de humor · En español · Maternidad

Cerebro de embarazada

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Cuando estaba embarazada me regalaron un libro sobre el embarazo en el que descubrí la expresión “cerebro de embarazada”. Según este libro, era un fenómeno que afectaba a la mujer no solo durante el embarazo, a pesar de lo que dice la propia expresión, sino hasta más o menos los 4 años del bebé/niño. ¿En qué consiste? En que la madre está más olvidadiza, despistada, le puede costar seguir las conversaciones… ¿Por qué sucede esto? Muy fácil, porque constantemente en su mente está el embarazo/el bebé/el niño; por mucho que esté pensando en otra cosa, haciendo otra cosa, hablando de otra cosa, ese otro pensamiento está presente constantemente y como estar atendiendo a dos cosas al mismo tiempo no es fácil, una de ellas siempre va a recibir menos atención por parte del cerebro y lo más probable es que esa cosa sea la segunda (no el embarazo ni el bebé). A mí me convenció esta explicación, entre otras cosas porque me pareció bastante lógica y, por qué negarlo, porque a mí me empezaron a pasar cosas que casi mejor era justificarlas con el “cerebro de embarazada”…

A continuación, os presento solo algunos ejemplos, no todos míos, pero que narraré primera persona para no tener que delatar a la “culpable”:

1. ¿Cuarto o quinto?
Durante dos meses vivimos en un cuarto piso, con ascensor, es decir, que durante unos 60 días constantemente tenía que pulsar el número 4 para ir a mi piso. Después de esos dos meses nos mudamos a un quinto piso y evidentemente algún día tenía que pasar que me confundiera y pulsara el número 4 sin querer (hasta aquí, todo normal, le podía haber pasado a cualquiera). Para colmo, el ascensor era más lento que el caballo del malo y nada más pulsar el 4 me di cuenta de que me había confundido, pulsé el 5 y pensé “jobar, ahora a esperar a que se abra en el cuarto, a que se cierre, a que arranque, suba al quinto y por fin se abran las puertas…” Total, que se abrió en el cuarto, salí y el ascensor subió al quinto… Es decir, que al tiempo de espera mencionado anteriormente tuve que sumarle que volviera a bajar al cuarto y volver a darle (subir andando no era una opción porque iba con el carro).

2. Dónde están las llaves matarilerilerile donde están las llaves matarilerilerón chimpón.
En Alemania y en Polonia los parques destinados para bebés o niños pequeños (hasta 3 o 4 años) suelen estar cerrados con una valla, con un portalito para entrar. Personalmente me parece muy práctico, para evitar atropellos por parte de los niños grandes, que juegan corriendo y evidentemente no se fijan si hay un bebé por el camino, como pasaba en España, donde tenía que estar de guardaespaldas de mi hijo constantemente. También está bien para evitar que tu bebé se vaya hacia la carretera, si está cerca del parque (bueno, luego aprende a abrir el portal y esto ya no cuenta, pero algo de tiempo siempre ganas). Total, que llego un día y saco las llaves de mi casa del bolso para abrir el portal (???)

3. Y tú, ¿cuántas bragas te pones normalmente?
Me estoy vistiendo, me pongo las bragas, me pongo el pantalón, voy a coger los calcetines en el cajón de la ropa interior… Cuando mi cerebro de repente vuelve a funcionar me doy cuenta de que me estoy poniendo otra vez unas bragas… ¡por encima del pantalón! Es lo que pasa cuando tienes cerebro de embarazada y los calcetines en el mismo cajón que las bragas.

4. ¿Por qué no se aguanta esta crema?
Después de cambiarle el pañal a Antek y ponerle un poco de crema en el culete, intento apoyarla otra vez en el cambiador, pero no hay manera, no quiere sostenerse. Cuando por fin levanto la vista y veo lo que estoy haciendo, me encuentro con esto:

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¿Y vosotras, también tenéis cerebro de embarazada? ¿Alguna experiencia graciosa que os apetezca compartir? (Molaría mucho que compartierais alguna en los comentarios, que mola mucho tener comentarios).