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Minipost: días_de_lluvia – río con bolsas de basura

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Esta no es una idea original mía, la saqué de este post de Pequefelicidad. Su río está más currado, pero yo soy una mamá vaga y Antek un niño al que eso no le importa, y mi río cutre le gustó igual 🙂


Nuestra experiencia con el río de bolsas de basura no duró mucho, pero lo poco que duró a Antek le encantó. El río tenía un poco de todo, como podéis ver, desde pulpos y cangrejos hasta barcos, cocodrilos y focas. 

Antek estuvo un rato jugando con él como río, pero pronto se dió cuenta de que tenía mucha más gracia coger la bolsa por un extremo y arrastrarla con todos los animales encima 🙂 Así es Antek, él transforma todos mis juegos en otra cosa, pero a mí no me importa. ¡Viva su creatividad!

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Minipost: Yo_juego_sin_juguetes – Botellas-bolos

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Hace ya varios meses le propuse a Antek el juego de las botellas-bolos. Entonces era bastante difícil porque le costaba mucho aguantar a que las colocara -aguantar sin empezar a tirarlas, me refiero-. Y no, no con la pelota, sino con las manos. Mientras yo intentaba enseñarle que era gracioso si tirábamos la pelota e intentábamos tirarlas, él se partía el culo tirándolas con la mano. ¿Para qué insistir? Ya habría tiempo de introducir la pelota en un futuro…

Hace un par de semanas, mientras miraba los vídeos del móvil (es una de sus obsesiones, ver los vídeos del móvil; los suyos propios y los de su primo son sus preferidos) se encontró con el famoso vídeo en el que yo intentaba tirar las botellas-bolos con una pelota pero él llegaba antes y las tiraba con la mano. De repente, veo que se levanta (normalmente se sienta para ver los vídeos) y va a la cocina y empieza a coger botellas vacías (en Alemania te devuelven 25 céntimos por cada botella de agua vacía que devuelves, por eso en casa siempre tenemos botellas vacías que vamos juntando para devolver a la tienda). Cogió cuatro, se fue al salón y las colocó en fila. Fue a buscar su pelota, la cogió con una mano y, empujando las botellas con la pelota (sin soltarla, jeje) fue tirándolas una a una.

Vale, sigue sin ser el juego como yo intentaba explicárselo, tirando la pelota, pero ya a dado un pasito más para acercarse: ahora los tira con la pelota (que no la suelte ya es otro tema). Tampoco he insistido, me ha gustado que haya imaginado otra forma diferente de jugar con las pelotas y sobre todo me ha gustado su disposición: cómo se ha montado el juego él solo, sin mi ayuda. ¡Mi bebé se hace mayor!

Me encanta este tipo de juegos: sencillos, baratos, se preparan rápido… Además, esta vez Antek, al participar en la tarea de colocar las botellas, se ha dado cuenta de que no es tan fácil poner en fila botellas vacías (tocas una un poco sin querer y se cae y, si lo hace hacia donde está otra botella, la tira también). También nos resultó muy curioso que cuando le poníamos nosotros las botellas en fila, si colocábamos una lejos (para complicar un poco el juego), él la cogía y la ponía en fila junto a las otras antes de empezar a tirarlas 🙂 ¡No me digáis que no es genial!


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Minipost: días_de_lluvia – cocinar con niños

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Hace un par de meses me encontré con esta entrada del blog Pequefelicidad, en la que nos anima a hacer cookies de chocolate con nuestros peques. Me pareció una buena idea para un día de lluvia y decidí probarlo con Antek.

No os voy a mentir, Antek no participó mucho en lo que fue la elaboración de las galletas en sí, pero sí se lo pasó pipa y luego las galletas le encantaron (¡a quién no!) 

Como no tenemos una torre de aprendizaje, que por lo visto es como se llama lo que se puede usar para que los niños nos ayuden en la cocina de una forma segura (y son carísimas) lo puse en una silla, en una esquina, y luego puse el respaldo de otra silla de modo que tuviese “paredes” por todas partes. Además, yo estaba a su lado todo el tiempo.

Al final lo que pasó fue que Tata hizo las galletas, yo hice fotos y vídeos y Antek jugó a los trasvases: concretamente pasaba de un recipiente a otro un poquito de harina que había quedado en uno de los recipientes. Para él esto fue divertidísimo, y eso que era tan poca harina que yo pensaba que en cualquier momento se le iba a acabar (porque le caía mucha por fuera). Pero no, estuvo un buen rato pasando la harina del cazo al vaso de medidas, y de ahí a un vaso de chupito (que por si alguien se pregunta, estaba ahí porque antes de empezar preparé todos los ingredientes, en las cantidades adecuadas, y en el vaso de chupito puse la levadura en polvo).

Creo que si no fuera porque nos daba un poco de miedo o de respeto que probara el huevo crudo le hubiéramos dejado hacer mucho más, pero como todavía estaba (y sigue estando) en esa etapa en la que todo lo quiere “degustar”… Pues nada, al final Tata se divirtió haciendo galletas y Antek trasvasando harina. 




NOTA: No recomiendo el trasvase de harina, el contacto con harina y su aspiración puede provocar un tipo de asma que creo que llaman asma de los panaderos (evidentemente tiene un nombre más científico que no recuerdo). Supongo que tendría que estar en más contacto y tal, pero teniendo en cuenta que se lo pasan bien con trasvases de cualquier otro alimento, casi mejor darles arroz o pasta cruda que harina. (Evidentemente, siempre con supervisión, que tampoco es bueno que coman estas otras cosas crudas…)

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En casa: jugamos con plastilina casera (DIY)

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Hace un par de meses leí este post de Tigriteando, con una receta para hacer plastilina casera. Ahora, buscando el enlace para poneros en este post, por si os interesaba la receta, me he encontrado con este otro, que es una segunda versión del mismo post con más fotos. Este segundo yo no lo he leído, pero le he echado un vistazo y la receta al menos parece igual. Yo no le eché el cremor tártaro, porque no lo tenía y no me apetecía comprarlo para hacer plastilina casera, y la verdad es que la plastilina ha quedado bien igual (antes de tomar esta decisión también es cierto que vi en los comentarios del post que alguien preguntaba si pasaba nada por no echárselo y la autora decía que no, podéis buscar esta información si queréis estar seguros al 100%). También se puede hacer de colores, pero yo quería hacerla en el momento y no tenía el colorante, así que la dejé “color natural”.

No os voy a mentir, hace dos meses, cuando la hice, tuve que guardarla para otra ocasión porque Antek se empeñaba en comerla y lloraba cuando yo no le dejaba. Al ser casera no es tóxica, pero las cantidades de sal que llevan me parecen excesivas y no me apetecía que mi hijo se metiera en la boca semejante cantidad de sal. Una cosa es que no sea tóxica y otra que no me importe que se la coma 😉

Ayer volví a darle una oportunidad a la misma plastilina, que la tenía en un taper. Cogí el taper con algo de miedo de encontrarme la plastilina llena de moho y con un olor asqueroso. Sin embargo, no fue así, ningún olor (ni bueni ni malo) y nada de moho. Estaba húmeda, eso sí, pero lo arreglé añadiendo harina y amasando hasta que tomó otra vez consistencia de plastilina.

Reconozco que mientras amasaba otra vez me dije a mí misma que como no volviese a funcionar y Antek quisiera comérsela otra vez y tuviera que volver a guardarla… iba a ir a la basura hasta que encontrara una para comprarle… No hizo falta, cuando por fin se la enseñé a Antek, aunque dijo “am am” (ñam ñam), no intentó comerla ni una sola vez. Estuvimos jugando muchísimo tiempo con ella (tanto que acabé aburriéndome yo antes que él, por supuesto, jeje). La tocamos, la aplastamos, la separamos, la cortamos (con sus cuchillos de Ikea), hicimos bolitas (las hacía yo, a veces yo sola, a veces usando una de sus manos), gusanos (también los hacía yo), le hice una pulsera, un caracol… De todos modos, no era necesario que yo hiciera nada, Antek estaba muy contento antes de que yo empezara a hacer nada con la plastilina: la aplastaba, la cambiaba de sitio, cogió un trozo de manzana que tenía para comer y lo puso encima, como si quisiera hacer un pastel, metió trozos de plastilina en el taper de la manzana… La verdad es que dio mucho juego, así que la puedo recomendar para días de lluvia o, simplemente, para días/momentos de estar en casa.