Crecimiento personal · Maternidad

Mi calendario de rutinas o cómo descubrí que no había horas suficientes al día

Hace meses descubrí cuál era la clave de todo, me di cuenta de que para poder ser una mamá y pareja paciente, una mujer feliz, una persona que come de forma saludable porque su cuerpo no le pide porquería, etc. lo que tenía que hacer era cuidarme. Entonces entendí que era urgente que en mi rutina diaria estableciera también actividades, por simples que fuesen, que estuviesen dedicadas a mi autocuidado.

Por aquel entonces estaba acabando el curso de SHP de Yvonne Laborda, haciendo el Retox Detox emocional de De mi casa al mundo y unos meses después además compré el Bundle Vida Sana… Solo con estas tres cosas (bueno, en el Bundle tenía 65 cursos) ya empecé a sacar muchísimas ideas de hábitos para incorporar en mi día a día para tener en cuenta mi autocuidado… Pero un día me di cuenta de que se me estaba yendo de las manos y quería incorporar a mi rutina diaria tantos hábitos nuevos, que no me llegaban las horas del día

No tenía muy claro cómo ni dónde meter esas prácticas que iba sacando de esos cursos y que quería al menos probar y ver si me funcionaban… Me resultaba difícil meterlas en mi día a día, que además cuando Antek empezó a ir al cole supuso cierta pérdida de esa “slow life” que llevábamos antes… Empecé a darle vueltas, a pensar cómo podía hacer…

La primera idea que tuve fue crear un cuadro donde iba poniendo los hábitos que quería incorporar y le iba poniendo crucecitas cada día que los hacía. Puse 21 días por ser ese número mágico que dicen que es el que necesitas para establecer un hábito (aunque yo creo que depende mucho del hábito que sea). Te hablé sobre esto en esta publicación de Instagram:

Fue precisamente a raíz de esta práctica, cuando llegó un momento en que me di cuenta de que con tantos hábitos nuevos incorporados cada vez me costaba más poner las crucecitas. Fue ahí cuando entendí que me empezaba a costar encontrar horas para los nuevos hábitos…

Entonces, decidí coger dos folios de colores, cada uno de un color diferente, uno sería para la mañana y otro para la tarde, y en ellos ir poniendo más o menos en orden (de más temprano a más tarde) los hábitos que quería incorporar a lo largo del día… No ponía horas porque no me interesaba demasiado el horario, sino más bien el orden en que los hiciera…

Esto me ayudó a darme cuenta de que me eran más fáciles de mantener en el tiempo aquellos hábitos que iban unidos a hábitos que ya tenía instaurados en mi rutina y hacía de forma automática. Por ejemplo, levantarse es algo que siempre hago (y por lo que estoy muy agradecida), el hábito que ponía para hacer justo al levantarme era fácil de cumplir; lo mismo con el hábito que ponía para hacer después de desayunar, porque siempre desayuno… Y así con todos los hábitos nuevos que iban al lado de hábitos ya normalizados en mi día a día.

No obstante, llegó un momento en que este método de los dos folios también se me hizo algo cahótico, sobre todo porque a veces quería poner algún hábito en medio de otros, donde ya no me cabía y también porque no podía corregirlo. Además, empecé a tener la impresión de que estaba intentando introducir en mi día a día más rutinas de las que podía llevar a cabo, ya que el día tiene un número limitado de horas que yo puedo dedicarme a mí… Entonces pensé que necesitaba algo que me ayudase a ver el tiempo del que disponía a lo largo del día y de qué manera podía disponer esas rutinas para que fuesen realistas, que fuese algo que de verdad pudiese llevar a la práctica y no una cantidad tal de rutinas de autocuidado que me fuesen imposibles de hacer y que solo acabasen consiguiendo que me frustrase al sentir que no cumplía con mis propias expectativas…

Fue entonces cuando se me ocurrió la idea de crear un calendario de rutinas diarias de autocuidado con tarjetas y con velcro, uno que pudiese cambiar a mi gusto, a medida que fuese viendo que no me funcionaba, o que fuesen cambiando nuestras rutinas por causas externas (el cole, el cambio de estación, el cambio de horas, las vacaciones…) Así, empecé a crear tarjetas con dibujos que simbolizasen aquellas rutinas que quería introducir en mi día a día. Creé tres grandes bloques: la mañana, la tarde y la noche. Los hice en hojas DIN-A3 que plastifiqué y a medida que iba llenando folios de dibujos para las tarjetas, los iba plastificando también, recortando y poniendo el velcro para luego poder ponerlos en mi calendario de rutinas de autocuidado.

El resultado me encantó, tanto que empecé a cogerle gusto a crear tarjetas y de repente estaba creando tarjetas de todos aquellos hábitos que quería introducir en mi día a día… Y… ¡tachán! Fue así como por fin comprobé que, efectivamente, no había suficientes horas al día para hacer tantas cosas como yo quería hacer y no me quedaba otra que priorizar, elegir las que me parecieran más importantes y renunciar a las demás (o al menos renunciar al hecho de hacerlas de forma diaria). Este método me ayudó mucho a darme cuenta del tiempo real que tengo a lo largo del día y de hasta qué punto algunos de los objetivos que yo me había marcado eran de todo menos realistas… Me estaba pidiendo ser capaz de hacer tantas cosas como si el día en vez de 24 horas tuviera 48… (Sí, me han sobrado más tarjetas de las que he llegado a usar, pero es que me emocioné haciendo tarjetas y disfruté mucho haciendo los dibujitos, así que me lo tomo como un momento de arteterapia que me permití 😉 ).

Ahora está muy diferente, lo he cambiado ya mil veces (!)

Y fue así como por fin empecé a visualizar mejor mi día, a priorizar, a planearlo de una forma más cómoda. El caso es que yo soy muy visual, y al verlo de esta manera para mí es mucho más fácil y mucho más claro (no digo que lo sea para los demás, mi objetivo aquí era que lo fuese para mí… No es un calendario para mis hijos ni para Tata, es para mí…) No sé si tiene sentido que te explique de qué manera lo uso, qué sentido tienen para mí las filas y las columnas (sí, tienen un sentido, por supuesto) y de qué manera lo visualizo yo. En realidad lo ideal con este tipo de materiales es que cada cual lo haga de una forma que sea cómoda para sí misma, que sea intuitivo para sí misma. Al fin y al cabo quien lo va a usar soy yo, me da igual si alguien viene de visita, lo ve y no lo entiende…

Bueno, pues quería compartirlo por si te inspira de alguna manera, tanto si es para hacer algo similar como si es para darte cuenta de que quizá hay días en los que también te estás pidiendo demasiado y esperas hacer más cosas de las que es posible hacer en 24 horas (teniendo en cuenta que parte de esas horas estamos durmiendo, comiendo, trabajando, limpiando…) ¿Verdad que parece un trabajo de locos meter unas rutinas de autocuidado para una misma en tan pocas horas y con tantas otras cosas que hacer? Yo al final fui capaz. Te animo a que lo intentes, de la forma que sea mejor para ti, y que no pares hasta que lo consigas. Te recuerdo esta frase maravillosa que leí en el Instagram de De mi casa al mundo, que para mí resume esa clave de la que te hablaba al principio de este post, la clave de todo…

1 año · Maternidad · Nuestra experiencia

Nuestra experiencia con el movimiento libre (o no)

bebe movimiento

Todo empezó cuando estaba embarazada. Una amiga me habló de Emi Pikler y del movimiento libre, y me encantó. En realidad ya conocía el movimiento libre, pero que ella me lo recordase cuando estaba embarazada de mi pequeña arcoíris y saber un poco más de eso, me gustó y me convenció de que era algo que quería hacer con mi niña (que no había hecho con Antek).

El día llegó, la realidad llamó a la puerta, y me vi, una vez más, poniendo a la peque en una hamaquita, en el carro (dentro de casa) y poniéndole a veces muñequitos colgando… Sigue leyendo «Nuestra experiencia con el movimiento libre (o no)»

Maternidad · Mi experiencia

Mi pérdida gestacional

perdida gestacional

Hoy me apetece hablar de un tema bastante íntimo, como es la pérdida gestacional, también teniendo en cuenta cómo lo llevé con Antek… Me atrevo a decir que de una forma poco “tradicional”, pero era la que tenía sentido en mi cabeza, la que a mí me resonaba…

Como han pasado ya casi tres años desde entonces, he decidido añadir a este post escritos que hice en los días en los que dicha pérdida tuvo lugar, para aportar también la visión que tuve en aquel preciso instante, ya que hay sentimientos que se pueden expresar mucho mejor en el momento en que se tienen, que casi tres años más tarde. Sigue leyendo «Mi pérdida gestacional»

Maternidad · Reflexiones

Una decisión muy personal

decision

Creo que todas sabemos a estas alturas que en la crianza de los hijos casi todo son decisiones muy personales, y en la mayoría de los casos, todo vale. Pecho o biberón, colechar o dormir separados, ir a la guardería o quedar en casa, BLW o papillas… Probablemente todas tienen sus pros y sus contras y cada familia debe elegir aquellas con las que se sienta cómoda (más que dejarse llevar por aquellas que otros les dicen que son las que tiene que hacer). Elijamos lo que elijamos, siempre va a haber quienes opinen que lo estamos haciendo mal. No quiero ser negativa, creo que es así y por lo tanto lo que quiero decir con esto es que es mejor hacer aquello que queremos hacer, ya que al final hagamos lo que hagamos siempre vamos a tener detractores… Ya se lo decía el conde Lucanor a Patronio en su cuento “Lo que sucedió a un hombre bueno con su hijo”: Por críticas de gentes, mientras que no hagáis mal, buscad vuestro provecho y no os dejéis llevar. ¿También lo leísteis en el cole? Sigue leyendo «Una decisión muy personal»

Crecimiento personal · Crianza consciente · Maternidad · Reflexiones

Ser mujer es…

ser mujer es

¿Y tú, cómo acabarías esa frase?

Hace unos días, una compañera en un grupo de WhatsApp escribía en un momento de bajón “a veces pienso que ser madre y mujer es la peor cosa que me podía pasar“. Es un pensamiento fuerte, pero si eres madre (y no reciente, que ahí todavía estamos en una nube) la entiendes perfectamente y no la juzgarías. Y no lo digo porque creamos que lo que ha dicho sea verdad, sino porque es posible que también alguna vez hayamos pensado eso, o quizá no eso pero sí alguna otra barbaridad de la que luego nos hemos arrepentido y hemos pensado “madre mía, cómo pude haber dicho eso…” Pues porque muchas de nosotras estamos desbordadas, así de simple… Porque damos mucho más de lo que tenemos, damos de vasos vacíos, nunca tenemos tiempo para volver a llenarlos, y nos piden más y más y vemos ese vaso vacío y entramos en pánico porque no sabemos cómo dar más de dónde no hay… Sigue leyendo «Ser mujer es…»

Crianza consciente · Maternidad · Reflexiones

Sobre las rabietas, emociones y otras cosas de esas difíciles de explicar

rabietas emociones

Muchas veces nos veo (a mí también) buscando cuentos para explicar las emociones… No me malinterpretes, me encanta leer y también lo utilizo como herramienta para apoyar algunas de mis explicaciones o integrar situaciones que podemos vivir (de forma habitual o puntual), pero a veces tengo la impresión de que queremos buscar cuentos para explicarlo todo…

Yo, personalmente, como madre y con más de 30 años, a veces tengo grandes dificultades para explicar o entender MIS emociones, lo que me pasa… ¿Pretendo que un niño pequeño sea capaz y, encima, pienso que con un cuento lo va a aprender? A ver, seguro que algo le llega del libro… Pero, como ya comentaba en este post, creo que la mejor forma de “enseñar” las emociones es dejándonos sentirlas y siendo un ejemplo… ¿Acaso las cosas que nos han explicado en el colegio, en la universidad o en cursos, las hemos aprendido bien cuando simplemente no las han leído? No sé tú, pero yo no… Yo he necesitado experimentar, hacer algo, ver cómo otro lo hacía… Que me lean sobre algo a mí nunca me ha llegado, así que me atrevo a decir que con las emociones puede pasar lo mismo… Leer está bien, pero no puede ser el único recurso, también es necesario experimentar. Sigue leyendo «Sobre las rabietas, emociones y otras cosas de esas difíciles de explicar»

Crecimiento personal · Crianza consciente · Maternidad

ABRAZO MI LENTITUD: ACEPTO MI RITMO, ACEPTO SU RITMO…

acepto mi ritmo

Hace unos meses tuve otro clic que también me gustaría compartir contigo. En esas ganas que tengo a veces de ser de una manera que no soy, en ese juicio que me hago y en esa falta de aceptación de cómo soy en realidad, me he dado cuenta de que sentir mi falta de organización, los días en los que siento que he hecho poco… en realidad viene todo de una idea, de una creencia que yo tengo de lo que es “hacer mucho” y también del hecho de que yo soy una persona lenta por naturaleza Sigue leyendo «ABRAZO MI LENTITUD: ACEPTO MI RITMO, ACEPTO SU RITMO…»

Maternidad · Reflexiones

Reflexiones sobre lo que de verdad importa

 

familia feliz

Hace ya unos meses, una amiga nos compartía en un grupo de amigas de Whatsapp lo mal que se sentía. A su vecinita de 8 años le detectaron un tumor y, en 11 días, se la llevó. Tenían mucha relación y nos contaba cómo se derrumbó al contárselo a sus hijos (los dos son más pequeños que Antek, o sea, menos de 5 años) y tuvo que salir de casa para que no la vieran tan mal.

Después de leerla, me salió compartirle algunas cosas. Por un lado no estaba segura de que fuese el mejor momento para decir ciertas cosas, por otro lado, era lo que me nacía decir en ese momento…

Al día siguiente por la mañana, mi amiga me agradeció mis reflexiones y me dijo que la habían ayudado. Leerla me emocionó y me dejó pensando que por qué no compartirlo con más gente, por si pueden inspirar a alguien más… Así que las dejo por aquí, porque qué otro lugar para compartir que mi blog que tengo medio abandonado… Sigue leyendo «Reflexiones sobre lo que de verdad importa»

Maternidad · Reflexiones

La maternidad, para mí

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Hace ya meses (creo… al menos semanas… La verdad es que el paso del tiempo es algo extraño en estos momentos, no acabo de pillarle el truco…) me decía una amiga que la maternidad había perdido glamour. La verdad es que no entendí a qué se refería, lo confieso, pero aún así me salió decirle lo que me apetece compartir hoy, lo que es la maternidad para mí. Sigue leyendo «La maternidad, para mí»

Crianza consciente · Maternidad · Reflexiones

Seamos como niños

 

seamos como ninos

Esta semana, al salir de una cafetería después de tomar un café con algo dulce con Antek, entré en uno de esos “trances” míos en los que empiezo a reflexionar sobre algo y no puedo parar… En este caso le tocó a la incapacidad que tenemos los adultos para aceptar/soportar el comportamiento de los niños en ciertas situaciones… Comportamiento que, si es casi el mismo en todos los niños de todo el planeta, será por algo, digo yo: porque es lo normal y lo natural, y nosotros intentamos ir en contra de su naturaleza, como tantas otras veces. No tuve estas reflexiones por mí y por Antek, más bien porque cuando salíamos de la cafetería entró una señora con la que tuvimos “bronca” la última vez que fuimos, o debería decir que tuvo la bronca mi amiga, porque yo con la excusa de no hablar bien alemán me quedé al margen (tampoco me apetecía discutir con una señora con la que sabía que no tenía ningún sentido discutir porque pensamos de forma totalmente diferente, es imposible que lleguemos a un acuerdo y, encima, es super desagradable e irrespetuosa…) Sigue leyendo «Seamos como niños»