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¡Mecachis Mama!

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Hace tiempo que tengo en mente un cambio para el blog, en el que haría una migración a WordPress (¡aquí estamos!) y centraría la temática del mismo en el tema de la maternidad, dejando los demás tipos de posts (frikadas de Paula) en el otro blog, que no tengo intenciones de cerrar, aunque sí creo que en él publicaré mucho menos y entradas más personales. Sigue leyendo “¡Mecachis Mama!”

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En casa: jugamos con plastilina casera (DIY)

(Ten post po polsku tutaj).


Hace un par de meses leí este post de Tigriteando, con una receta para hacer plastilina casera. Ahora, buscando el enlace para poneros en este post, por si os interesaba la receta, me he encontrado con este otro, que es una segunda versión del mismo post con más fotos. Este segundo yo no lo he leído, pero le he echado un vistazo y la receta al menos parece igual. Yo no le eché el cremor tártaro, porque no lo tenía y no me apetecía comprarlo para hacer plastilina casera, y la verdad es que la plastilina ha quedado bien igual (antes de tomar esta decisión también es cierto que vi en los comentarios del post que alguien preguntaba si pasaba nada por no echárselo y la autora decía que no, podéis buscar esta información si queréis estar seguros al 100%). También se puede hacer de colores, pero yo quería hacerla en el momento y no tenía el colorante, así que la dejé “color natural”.

No os voy a mentir, hace dos meses, cuando la hice, tuve que guardarla para otra ocasión porque Antek se empeñaba en comerla y lloraba cuando yo no le dejaba. Al ser casera no es tóxica, pero las cantidades de sal que llevan me parecen excesivas y no me apetecía que mi hijo se metiera en la boca semejante cantidad de sal. Una cosa es que no sea tóxica y otra que no me importe que se la coma 😉

Ayer volví a darle una oportunidad a la misma plastilina, que la tenía en un taper. Cogí el taper con algo de miedo de encontrarme la plastilina llena de moho y con un olor asqueroso. Sin embargo, no fue así, ningún olor (ni bueni ni malo) y nada de moho. Estaba húmeda, eso sí, pero lo arreglé añadiendo harina y amasando hasta que tomó otra vez consistencia de plastilina.

Reconozco que mientras amasaba otra vez me dije a mí misma que como no volviese a funcionar y Antek quisiera comérsela otra vez y tuviera que volver a guardarla… iba a ir a la basura hasta que encontrara una para comprarle… No hizo falta, cuando por fin se la enseñé a Antek, aunque dijo “am am” (ñam ñam), no intentó comerla ni una sola vez. Estuvimos jugando muchísimo tiempo con ella (tanto que acabé aburriéndome yo antes que él, por supuesto, jeje). La tocamos, la aplastamos, la separamos, la cortamos (con sus cuchillos de Ikea), hicimos bolitas (las hacía yo, a veces yo sola, a veces usando una de sus manos), gusanos (también los hacía yo), le hice una pulsera, un caracol… De todos modos, no era necesario que yo hiciera nada, Antek estaba muy contento antes de que yo empezara a hacer nada con la plastilina: la aplastaba, la cambiaba de sitio, cogió un trozo de manzana que tenía para comer y lo puso encima, como si quisiera hacer un pastel, metió trozos de plastilina en el taper de la manzana… La verdad es que dio mucho juego, así que la puedo recomendar para días de lluvia o, simplemente, para días/momentos de estar en casa.


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Minipost: la zona para bebés del aeropuerto de Madrid

(Ten post po polsku tutaj).

Si tenéis bebés y un par de horas muertas en el aeropuerto de Madrid entre vuelo y vuelo, que no se os olvide pasar por la zona para bebés y niños pequeños que tienen. Está genial para relajarse un poco mientras los bebés o niños también se relajan o juegan. Sobre todo está bien para niños que ya saben andar, pero yo estuve allí cuando Antek todavía ni siquiera gateaba y fue un alivio el mero hecho de poder tumbarlo en una colchoneta (no solo para nosotras, para él también, que empezó a agitar brazos y piernas y a reírse, ¡creo que fue la primera vez que tuve la impresión de que se había hartado de que lo lleváramos tanto en brazos!)


La zona de juegos como veis está súper bien, con un montón de colchonetas y una piscina de bolas bastante grande, que incluso a mí me entraron ganas de tirarme. Y al final, una zona con mesas y sillas (si fuéramos hoy en día Antek probablemente probaría a sentarse en todas) y una estantería con juguetes y -¡sorpresa!- algunos incluso tienen pilas.


La zona de juegos no lo es todo, tienen un cuarto con cambiador bastante espacioso, otro vacío donde se puede poner una cuna y que el bebé duerma, una cocina en la que hay microondas y calienta-biberones y un baño bastante grande con váteres bajitos para niños, lavabos bajitos e incluso dos bañeras (!)

No, no es que los del aeropuerto de Madrid me den comisión por este tipo de publicidad gratuita. El servicio es gratuito y la verdad es que cuando estuvimos en Madrid y fuimos a este sitio no fuimos antes porque pensábamos que iba a ser algo pequeño y cutre o que habría que pagar. Cuando nos enteramos de que era gratis y vimos lo grande que era y lo bien que estaba nos arrepentimos de no habernos ido para allí antes. Por eso lo comparto, por si alguien alguna vez tiene horas muertas en Madrid, que sepa que hay una zona ideal para ir con niños o bebés. Hasta ahora es la mejor zona para bebés y niños que me he encontrado en un aeropuerto. Está en la zona de embarque, por supuesto.